Our Next challenge: antarctic Kayak expedition


BIENVENIDO A NUESTRA PÁGINA DE SEGUIMIENTO
En esta página podrás revisar los reportes que estaremos enviando durante los próximos meses.
Con un equipo de internet satelital iremos publicando fotos y textos desde la expedición.
También podrás escribirnos a cdonosochristie@yahoo.es
Contestaremos tus mensajes desde la expedición.
Te invitamos entonces a seguir esta travesía por los confines de la Patagonia incógnita.

WELCOME TO OUR TRACKING WEBSITE
On this webpage, you will be able to review the reports that we will be sending throughout the next months.
With an equipment of satellite Internet we will be publishing photos and texts from the expedition.
You will also be able to write to us at cdonosochristie@yahoo.es
We will answer your messages from the expedition.
We invite you to follow on this voyage through the limits of the Incognito Patagonia.

30 de agosto de 2007

30 de agosto de 2007
En el ferry EVANGELISTAS de NAVIMAG pasando entre las islas Huichas. / In NAVIMAG’S ferry passing between the Huichas islands.

30 de agosto

30 de agosto
Vamos en el ferry EVANGELISTAS de NAVIMAG con los kayaks y un tambor de 220 litros con alimentos y equipos. Juan Pablo nos espera en Puerto Chacabuco con una camioneta rentada en Coyhaique. Nos encontraremos a las 22:00 y manejaremos directo a Cochrane. / I sail with two kayaks and a 220 liter drum containing our gear. Jupa waits for me in Puerto Chacabuco with a truck he rented in Coyhaique. We will meet at 10pm and will drive directly to Cochrane, which we will reach at 6:00am the next day.

31 de agosto

31 de agosto
Manejamos por la carretera austral, junto al río Baker. Falta poco para llegar a Caleta Tortel... / Going through the southern highway bordering the Baker river. There is not much left to get to Tortel...

sábado 1 de septiembre

REPORTE 1:
Cambiando nuestra planificación original para acceder a Caleta Tortel, punto de partida de nuestra expedición, finalmente nos embarcamos en Puerto Montt en el RoRo de Navimag con destino a Puerto Chacabuco, a donde llegamos el jueves 30 de agosto. Desde ahí continuamos en camioneta a Tortel, llegando el viernes 31 a mediodía. Desde entonces hemos estado alojados en la casa de nuestros amigos don Willy Vega y su hija Silvia, en una de las islas del delta del río Baker y en la villa de caleta Tortel. Aunque tenemos todo listo para zarpar, para hacerlo estamos a la espera de que la autoridad marítima abra el puerto, cerrado por malas condiciones climáticas, aunque simple vista se aprecian excelentes condiciones para navegar, con una suave brisa del Este y nubes bajas hacia el canal Martinez, indicativas de aguas calmas. Deseamos que estas condiciones perduren más allá del momento en que el puerto se abra, a lo menos hasta que hallamos cruzado la boca del fiordo Steffen, donde el viento norte (y de los primero y cuarto cuadrantes) suelen encajonarse como en un embudo, alcanzando grandes velocidades y formado un mar de viento con olas cortas que golpean al kayak de costado (a la cuadra de estribor). Estamos muy ansiosos de comenzar a remar y penetrar ese laberinto de canales hasta sus recónditos lugares…

Changing our original plan on how to access Caleta Tortel, the point where our expedition begins, we finally set sail on Puerto Montt in Navimag’s RoRo, with destination Puerto Chacabuco, where we arrived Thursday August 30th. From there, we took a truck to Caleta Tortel, arriving on Friday 31st at nooon. From there on we have been staying at our friends Willy Vega and his daughter Silvia’s house, located in one of the islands of the delta of the Baker river and in the town of Caleta Tortel. Even though we have everything ready to set sail, we need to wait for the marine authorities to open the port, which has been closed because of bad weather, but at simple sight we find there to be excellent conditions for navigation, with a soft breeze from the East and low clods to the Martinez channel, indicating calm waters. We hope that these conditions will last longer than in the moment when the port opens, at least until we have crossed the mouth of the Steffen fjord, where the north wind (and of the first and fourth quadrant) crams like a funnel, reaching great speeds and forming a sea of wind with short waves that hit the kayak at the side. We are anxious to begin paddling and penetrating this labyrinth of channels to its most remote places...

LUNES 3 DE SEPTIEMBRE

LUNES 3 DE SEPTIEMBRE
Caleta Tortel es el punto de partida de nuestra travesía. Tramitado el zarpe en la Capitanía de Puerto Baker, comenzamos a remar en dirección al canal Martínez... / Caleta Tortel is where we began our journey. We ended up setting sail on September 3rd. Taking care of some administrative issues in Port Baker, we began paddling in the direction of the Martinez channel.

MARTES 4 DE SEPTIEMBRE

MARTES 4 DE SEPTIEMBRE
Entrando al canal Martínez nos sorprende una nevada. / We have set sail from Caleta Tortel. Reaching the island of Merino Jarpa , a snowfall surprises us.

MIERCOLES 5 DE SEPTIEMBRE

MIERCOLES 5 DE SEPTIEMBRE
El buen tiempo nos permite cargar nuestras baterías con los paneles solares que llevamos sobre cubierta. / Good weather in the Martínez channel. We take advantage to charge our batteries...

Jueves 6 de septiembre

Jueves 6 de septiembre
Una de las tantas cascadas que caen al canal Martínez. / One of the many waterfalls that can be seen in the Martínez channel.

jueves 6 de septiembre

REPORTE 2:
Hoy navegamos por el Canal Sierralta, vamos hacia el canal Messier. El clima ha estado variable. Ayer tuvimos un día totalmente despejado y calmo, pero hoy en la tarde fuimos azotados por el granizo, la nieve y vientos de hasta 40 nudos...

Today we paddled through the channel of Sierralta, in direction to the channel Messier. The weather has varied, yesterday was completely sunny and calm, but this afternoon we were hit by hail, snow, and winds of 40 knots…

SÁBADO 8 DE SEPTIEMBRE

SÁBADO 8 DE SEPTIEMBRE
Poniendo velas a los kayaks en el seno Calenes. / Setting the sails for the kayaks.

SÁBADO 8 DE SEPTIEMBRE

SÁBADO 8 DE SEPTIEMBRE
Navegamos veloces con las velas izadas hasta la entrada de una laguna de mar en la costa norte de la isla Byron. / We sailed with sails to Byron island.

9 de septiembre

9 de septiembre
Después de salir a mar abierto, pasando entre las islas Alacrán y Byron, alcanzamos una playa en el lado norte del istmo de isla Byron. / After going out to the open ocean, we reached a beach on the north side of the isthmus of Byron island.

9 de septiembre

9 de septiembre
Ortega busca un sitio donde armar su carpa...

9 de septiembre

9 de septiembre

LUNES 10 DE SEPTIEMBRE

LUNES 10 DE SEPTIEMBRE
Para cruzar la península de la isla Byron tuvimos que trepar por esta selva, llena de helechos y nothofagus muy robustos, algo poco común para un bosque tan próximo al océano. / To cross the peninsula of Byron island we had to climb through a very compact jungle.

LUNES 10 DE SEPTIEMBRE

LUNES 10 DE SEPTIEMBRE
Superando la selva alcanzamos la turba cumbrera. Hacia el fondo apreciamos la salida del paso Suroeste. / Overcoming the jungle, we reached the turf at the peak.

10 DE SEPTIEMBRE

10 DE SEPTIEMBRE
Nos encontramos con esta FOCA LEOPARDO en una playa de la isla Byron, que nos enseñó cuán lejos es capaz de alejarse de su hogar antártico, y cuál excelente dentadura le permite ocupar el sitial de uno de los más feroces depredadores del mar. / We found this leopard seal on a beach in Byron island, which shows us its well equipped teeth...

MARTES 11 DE SEPTIEMBRE

MARTES 11 DE SEPTIEMBRE
Nuestras prospecciones de la costa de la isla Byron nos han conducido a un hallazgo formidable. Se trata de antiguo corral de piedra, muy bien conservado, posiblemente construído por los antiguos canoeros con el objeto de atrapar peces. Se trata de la única construcción de este tipo descubierta hasta la fecha en el entorno del Golfo de Penas. Estamos seguros de que la divulgación de este descubrimiento y de su localización exacta en este blog alentará el esfuerzo de los arqueólogos para que en el futuro el sitio sea estudiado con la profundidad que amerita, aportando luces sobre las estrategias adaptativas de esos habitantes ancestrales. / Old kaweshkar dam to fish.

Croquis e hipótesis del hallazgo

Croquis e hipótesis del hallazgo
Este corral fue hallado junto a la desembocadura de un río en el levante de la isla Byron, con una forma aproximada a la de este esquema. Si bien los peces naturalmente se ubican en la desembocadura de los ríos para conseguir su alimento, lo más probable es que los canoeros hallan realizado algunas acciones adicionales para acorralarlos, como las que describen Byron y Bulkeley, quienes señalan que se valían de perros para esos fines.

Los antiguos canoeros de Patagonia occidental

Los antiguos kaweshkar recorrían los canales y fiordos de Patagonia desde la península de Taitao hasta el estrecho de Magallanes y archipiélago sur de Tierra del Fuego. Se alimentaban de lobos marinos, nutrias, focas y ballenas. Habituados a una vida nómade marina, necesitaban pocos y simples materiales para vivir: una canoa, una choza liviana de base ovalada, cubierta de pieles, cortezas y follajes, de rápido montaje y desmontaje, y utensilios de pesca, caza y recolección de alimentos. El piloto español Juan ladrillero (S. XVI) describió a este pueblo señalando que "no tienen casas ni poblaciones, tienen canoas de cáscaras de cipreses y de otros árboles. En ellas traen a sus mujeres e hijos, y con unas varas delgadas y cáscaras de árboles que traen en sus canoas, donde quiera que llegan hacen un rancho pequeño donde se abrigan del agua y la nieve."


Canoeros cazando un huemul

Canoeros cazando un huemul
Ilustración de don Eduardo Armstrong Aldunate

12 de septiembre

12 de septiembre
Ortega a toda máquina... / Ortega at his best...

12 de septiembre

12 de septiembre
Una pequeña angostura y altas presiones. / A small narrowing and high pressure.

jueves 13 de septiembre

REPORTE 3:
Después de superar nuestro primer escollo, cruzando el fiordo Steffen con viento norte y marejadilla de olas muy verticales, avanzamos rápido hacia el oeste, con condiciones de tiempo que fueron mejorando progresivamente, y el empuje persistente del viento Este, favoreciendo nuestra navegación. En el que podía ser el segundo escollo importante, el canal Messier, tuvimos un viento sur con olas largas muy navegables. No fue más que un paseo de día domingo. Inmediatamente después tuvimos mucho trabajo para ganarle al viento y a la marea en el canal Pluddemann. Después vino la recompensa: torcimos a la derecha en el seno Calenes e izamos velas, cruzando rápido la carrera fina y llegando al sur de la isla Byron al atardecer, casi volando sobre las olas. En sólo dos días habíamos llegado hasta ese punto desde la entrada norte del canal Sierralta. En isla Byron contemplamos la rica avifauna de una gran laguna de mar a la que con seguridad no podría accederse sino en kayak o algo parecido, en busca de una ruta terrestre para llegar al extremo occidental de la isla. Al final decidimos aproximarnos más a ese punto con los kayaks, saliendo a mar abierto por el costado norte de la isla Alacrán, donde falleció Lautaro Wellington Edén, hecho que marca el fin de la vida tradicional de los antiguos canoeros de Patagonia occidental. Superando las grandes pero suaves y largas olas oceánicas, hicimos un difícil desembarco en la playa de arena en el lado norte del istmo que conecta el extremo occidental de la isla, que terminó por voltearnos cuando surfeábamos las olas. Desde ahí cruzamos la península a pie por turbas y selvas muy compactas, hasta alcanzar una playa cerca de la isla Médora, donde buscamos sin éxito una vieja artillería mencionada en antiguos relatos -como el del padre jesuita José García, o el de los marinos ingleses Bulkeley y Cummins-, y que según hemos sabido habría sido avistada en esa zona por algunos de los últimos cazadores de lobos que llegaron a esta zona por la senda de Ofqui. Algunas versiones señalan que podría encontrarse en la misma isla Médora. Quizás fue llevada hasta allí por unos náufragos a objeto de avisar de su situación a otra nave que pasara frente a estas costas. Esperamos explorar ese imponente peñón en otra ocasión. Desde ese punto retornamos al lado sur de la isla Byron, teniendo que superar una sucesión de grandes olas durante el zarpe, originadas por un intenso viento sur, y luego continuamos hasta la costa noreste de la isla Wager, donde nos encontramos ahora, el lo que es el mejor sitio para acampar que hemos encontrado durante el viaje, y que quizás fue el mismo que ocuparon los ingleses sobrevivientes del naufragio de la fragata británica HMS Wager. En el camino hasta este punto, mientras prospectabamos la costa en busca de sitios arqueológicos, descubrimos un antiguo corral de rocas en el borde de una playa de poca pendiente -poco usual en esta zona- que posiblemente fue utilizado por los antiguos canoeros para atrapar peces. Esa técnica indígena es mencionada en los relatos de Byron y Bulkeley, y aún es practicada en Chiloé en un modo muy similar. Ahí mismo pescamos varios róbalos que comimos con el rico puré preparado por Ortega. Aquí en isla Wager nos hemos encontrado con numerosas señales de una reciente expedición que estuvo buscando el naufragio de la fragata HMS Wager, señales que incluyen basura y una agresiva e totalmente innecesaria destrucción de los bosques de este magnífico parque natural . En los próximos días zarparemos hacia Puerto Edén…

After overcoming our first obstacle, crossing the Steffen fjord with a north wind and a surge of very vertical waves, we paddled west, as the weather improved progressively, and the persistent push of the east wind was helpful in our sail. We thought the Messier channel would be our second obstacle, but we had a south wind with quite sailable waves. It was no more than a Sunday outing. Immediately after we had to do much work to beat the wind and the tide in the Pluddemann channel. We got our reward: we turned right in the sine of Calenes and we raised our sails, crossing fast and arriving at the south of Byron island by dusk, almost flying over the waves. In just two days we had arrived to that point from the north entrance of Sierralta channel. In Byron island, we sat contemplating the rich avifauna of a great sea lagoon which was impossible to access without a kayak or something similar, in search of a land route to get to the west end of the island. We finally decided to get closer to this point with the kayaks, going out to the open ocean by the north side of Alacran island, where Lautaro Wellington Eden passed away, event that marked the end of the traditional life of the past canoers of West Patagonia. Overcoming the big but soft and long oceanic waves, we made a difficult landing on the sand beach at the north side of the isthmus that connects to the west end of the island, that ended up in our capsizing as we surfed the waves. From there we crossed the peninsula on foot through peats and very compact jungles, until we reached a beach near the island of Medora, where we searched with no luck for an old piece of artillery mentioned in the literature such as that of the Jesuit father Jose Garcia, and of the English sailors Bulkeley and Cummins, and that as we were informed had been seen by the last sea lion hunters of this zone that got here through the path of Ofqui. Some versions indicate that it could be found in Medora island itself. The piece could have been brought here by castaways with the purpose of letting another ship know of their situation, as they passed by these shores. We hope to explore that imposing crag at another time. From here, we returned to the south side of Byron island, having to overcome a succession of large waves originated by a south wind, while we set sail, then we continued to the northeast coast of Wager island, where we are now. This has been the best campsite that we have found in our trip, and maybe it was the same that was used by the survivors of the English shipwreck, HMS Wager. On our way here, we unintentionally found an old artisan rock wall in the edge of a beach with a soft slope- very unusual for this area- which was possibly used by ancient canoers to trap fish by taking advantage of the tides. This technique is mentioned in the literatures of Byron and Bulkely, and a similar technique is practiced in Chiloe. Here we fished and ate sea bass accompanied by the delicious mashed potatoes that Ortega prepared. Here, in Wager island, we have been encountering numerous signs of a recent expedition that searched for the HMS Wager shipwreck, signs that include trash and an aggressive and completely unnecessary destruction of the forests of this magnificent natural park. During the next days, we will set sail to Puerto Eden…

VIERNES 14 DE SEPTIEMBRE

VIERNES 14 DE SEPTIEMBRE
En este lecho de río, ubicado a 30 metros del mar, reconocimos los fragmentos del casco de un barco del siglo XVIII que podrían pertenecer a la fragata HMS Wager. Se distinguían las cuadernas unidas por tarugos, y bajo ellas, enterradas, el forro exterior. Río arriba descubrimos otras cuadernas. / On the riverbed and 30 meters from the sea we recognized this piece of hull of a ship from the 18th century that could have belonged to the HMS Wager. Up the river we found other ship fragments.

14 de septiembre

14 de septiembre
Detalle de los posibles restos de la fragata HMS Wager. La Wager era un “buque almacén” (store ship) de madera construido en astilleros británicos, de 556 toneladas de registro grueso, armado con 28 cañones y con capacidad para 180 tripulantes. Sus dimensiones eran de 37.5 metros de eslora, 4.4 metros de calado y 9.8 metros de manga. Destinado en principio a la carrera de las indias orientales (Indiaman), fue comprado por el almirantazgo británico en 1739 específicamente para integrar la escuadra del comodoro Anson. La fragata fue bautizada con el nombre del principal gestor de la misión de Anson, Sir Charles Wager, Ministro de Marina de Su Majestad Británica. / Possible ruins of the HMS Wager.

El naufragio de un Indiaman

El naufragio de un Indiaman

el naufragio de la fragata wager

ANTECEDENTES: LA GUERRA DE LA OREJA DE JENKINS EN LA PATAGONIA Y EL PACÍFICO

El tratado de Ultrech de 1713, que puso fin a la Guerra de Sucesión, dejó a España mutilada y a Inglaterra gananciosa por ciertas cláusulas marítimas y coloniales. Inglaterra había obtenido el privilegio de importar esclavos negros a las colonias españolas de América, y el libre tránsito de un barco de 500 toneladas, una vez al año, por esas mismas colonias. Estos privilegios originaron abusos que debilitaron el comercio español en sus posesiones americanas. El contrabando inglés era en todas partes bien acogido y protegido. España trató de reprimirlo: tal fue la causa inmediata de que en el año 1739 Inglaterra y España se declararan la guerra, inmersos en el contexto de lograr una hegemonía mundial a base de sus posesiones ultramarinas. El imperio inglés tenía dentro de sus proyectos incorporar territorios americanos y la Patagonia Occidental fue escenario de un episodio de este conflicto.
Del puerto de Portsmouth zarpó en 1740 una escuadra alistada bajo las órdenes del comodoro Anson, con la misión de asestar un formidable golpe a la dominación que España mantenía sobre las costas del Pacífico.
La escuadra de Anson se componía de los siguientes buques:
El navío Centurion, de 64 cañones y 400 hombres de tripulación, con la insignia del comodoro.
El navío Gloucester, a las órdenes del capitán Morris, de 50 cañones y 300 hombres.
El navío Savern, al mando del capitán Lags, de 50 cañones y 300 hombres.
La fragata Pearl, al mando del capitán Mitchel, de 40 cañones y 250 hombres.
La fragata Wager, a las órdenes del capitán Kid, de 28 cañones y 170 hombres.
El pingue Trial, al mando del capitán Murray, de 8 cañones y 100 hombres.
El pingue Ana, de 8 cañones y 100 hombres.
Además iban embarcados 400 soldados de marina. La tropa de guarnición del Centurion constaba de 129 hombres.
En persecución de aquella escuadra mal aparejada y abastecida, equipada con soldados sacados del hospital de Chelsea y con marineros gastados en la navegación de los mares de la India, el gobierno español despachó, a las órdenes del general José Pizarro, una escuadra compuesta de los siguientes buques:
El navío Asia, de 64 cañones y 700 hombres de tripulación.
El navío Guipúzcoa, de 64 cañones y 700 hombres.
El navío Hermione, de 54 cañones y 500 hombres.
El navío Esperanza, de 50 cañones y 450 hombres.
La fragata Esteban, de 40 cañones y 350 hombres.
Ambas escuadras arribaron casi simultáneamente y sin novedad a las alturas del cabo de Hornos a fines del mes de febrero de 1741. Pero desde que llegaron a los Mares del Sur comenzó para ellas una de las más grandes odiseas de que se conserva recuerdo en los anales de la navegación.
Inmediatamente al oeste del cabo de Hornos la escuadra del general Pizarro fue asaltada por un violento temporal, que dispersó todos sus buques. El día 7 de marzo de 1741 la escuadra enfrentó otro al noroeste del cabo, con tanta nieve que había constantemente medio metro de ella sobre cubierta. La furia del viento arrojó los buques hacia el este, y después de muchas tentativas
infructuosas para avanzar lo perdido, a mediados de mayo los navíos Asia, Esperanza y San Esteban tuvieron que regresar al Río de la Plata. El Hermione encontró su fin en aquellos terribles mares, muriendo toda su tripulación. El Guipúzcoa encalló y se perdió en las costas de Brasil.
Las desgracias que sufrió esta escuadra fueron terribles. A un escorbuto destructor siguió un hambre cruel, siendo tal que se vendía cada galleta por 50 reales. Sucedió el hecho inaudito de que un marinero conservara oculto en su cama por algunos días el cadáver de su hermano con el fin de aprovecharse de la escasísima ración que le tocaba. Los trabajos duros de la vida en el mar, las enfermedades y el hambre destruyeron la mayor parte de las tripulaciones de la escuadra. El Asia perdió más de 350 hombres. Lo mismo sucedió con el San Sebastián. En el Esperanza no sobrevivieron mas de 58 tripulantes. El Guipúzcoa tuvo que arrojar el ancla y parte de su artillería al agua. El 4 de abril desarboló este bajel de todos sus palos, día en que ya habían fallecido 250 hombres a bordo. La ración diaria estaba reducida a 45 gramos por individuo, y solo 30 a los que no podían trabajar por encontrarse enfermos. Era muy frecuente ver caer muertos a los hombres, extenuados de fatiga y hambre, llegando a tanto esta calamidad, que sólo unos 100 de los 700 hombres de que constaba la tripulación, incluso los oficiales, estaban en estado de trabajar. El 25 de abril se perdió este buque en la costa de Brasil, a 30 millas al sur de la isla Santa Catalina, teniendo en el acto del naufragio 30 cadáveres sobre cubierta.
De esta arrogante división de buques sólo regresó a España el navío Asia, a los 5 años de su salida. De los demás buques, el navío Hermione fue sepultado en las inmediaciones del cabo de Hornos; el navío Guipúzcoa se estrelló en la costa de Brasil; la fragata San Esteban, habiendo varado en el Río de la Plata, aunque sacada a flote, fue dada por inútil; el navío Esperanza, que logró pasar al Pacífico después de varias tentativas, tuvo que quedase en él por no considerársele en buen estado para volver a España. Tal fue la suerte que tocó a la escuadra confiada al mando del general Pizarro.
La escuadra de Lord Anson no tuvo mayor fortuna. La serie de adversidades que la han hecho memorable se inició con el naufragio de la fragata Wager, ocurrido el 14 de mayo de 1741 en el archipiélago Guayaneco, al sur del golfo de Penas.
Días después, el 23 de mayo, el Centurion enfrentó un recio temporal en la costa occidental de Chiloé. El suceso es consignado en su cuaderno de bitácora: “El 23 de mayo, ya rebasados del cabo de Hornos y próximos a la costa de Chiloé sufrimos un temporal que nos despedazó todas las velas y destrozó mucha maniobra. Como a las ocho de la noche una ola semejante a una montaña reventó en el costado de estribor, dando al buque una sacudida tan violenta, que rompió varios obenques, quedando los palos en gran riesgo por falta de seguridad. Se nos corrió la estiba sobre babor, quedando el Centurion dormido sobre esta banda. La consternación de este lance fue tan grande, esperando zozobrar a cada momento, los balances eran violentísimos y el navío se despedazaba por instantes”
Ante la inminente dispersión de la escuadra, Lord Anson había fijado como punto de reunión la rada de Cumberland (puerto de San Juan Bautista), en la isla Robinson Crusoe del archipiélago Juan Fernández. Los buques que lograron arribar a ésta fueron los navíos Centurion y Gloucester, y las naves menores de la expedición, el Trial y el Ana.
La tripulación del Centurion estaba en tan mal estado a su arribo al archipiélago, por la fatiga, el hambre y el escorbuto, que sólo tenía 40 hombres en estado de maniobrar, habiendo perdido. El Trial tuvo de baja 42 y sólo estaban en disposición de hacer servicio su capitán y otros 4 hombres. El Gloucester llegó un mes después al mismo punto habiendo arrojado al mar a 292 hombres, tal como el Centurion, y solo estaban en estado de maniobrar sus oficiales. Por mucho tiempo la ración de agua de este buque fue de solo medio litro por individuo al día. El pingue Ana, después de permanecer guarnecido durante varios meses en la isla Inch, en la costa occidental del archipiélago de los Chonos, llegó a Juan Fernández a mediados del mes de junio, en un estado lamentable por su escasez de gente. El navío Savern y la fragata Pearl no pudieron doblar el cabo de Hornos y tuvieron que volver a las costas de Brasil.
Lord Anson se sirvió de los sobrevivientes para tripular el Centurion, el Gloucester y el Trial, echando a pique el Ana por no haber gente para gobernarlo. El hecho ocurrió el mes de agosto de 1741. Los temporales que experimentó la escuadra en el cabo de Hornos, sus descalabros y el terrible escorbuto, habían disminuido tanto las tripulaciones, que Lord Anson se vio obligado a tal determinación.
Con la pérdida de la fragata Wager en el archipiélago Guayaneco y el retroceso de la Pearl y del Savern hacia las costas de Brasil, la escuadra de Anson quedaba reducida a 3 naves y 350 hombres.
Recompuestas las tripulaciones en Juan Fernández y reparadas las averías, Lord Anson se lanzó a recorrer las costas del Pacífico hasta México, sin temor a persecución de ningún género.
El 12 de septiembre el Centurion dio caza al bergantín español Nuestra Señora del Monte Carmelo, capturando de su cargamento 23.000 pesos en dinero, azúcar y aguardiente de Pisco, con lo que se repararon las tripulaciones.
Lord Anson despachó en seguida al Gloucester para que harpiase a las alturas de Paita (Perú), y con el Centurion y el Trial se dirigió a Valparaíso226 en busca de presas. El 24 del mismo mes apresó al Aranzazu, buque de 600 toneladas que procedía del Callao con cargamento de 25.000 pesos plata y otros artículos análogos al del Nuestra Señora del Monte Carmelo. Anson puso después proa al norte para unirse con el Gloucester, pero antes apresó al navío Santa Teresa de Jesús.
Después de ejecutar depredaciones de toda especie, se dirigió a las costas mexicanas, y echando a pique al Gloucester y al Trial, por falta de tripulación, regresó a Inglaterra llevando a bordo del Centurion las cuantiosas riquezas de que se había apoderado en sus correrías.
De ambas escuadras sólo regresaron el Asia a los puertos de España y el Centurion a los de Inglaterra, las dos naves capitanas, sin haberse encontrado nunca.

EL NAUFRAGIO DE LA FRAGATA WAGER

Después de sufrir todas las peripecias que hubo de experimentar la escuadra de que formaba parte y de salvar el cabo de Hornos, esta fragata tuvo que sufrir además nuevos temporales en el océano Pacífico, sobre las costas occidentales de la Patagonia, y llena de averías, encalló en la mañana del 14 de mayo de 1741, un poco antes del amanecer, en la costa norte del archipiélago Guayaneco, situado al sur del golfo de Penas y al norte del archipiélago de Wellington.El casco de la fragata se mantuvo a flote, apoyado en las mismas rocas en que había encallado. Al amanecer pudo desembarcar la tripulación y salvar parte de los víveres y la carga, con mucha dificultad a causa de la fuerza del mar. Con las velas y los fragmentos de la fragata los náufragos construyeron tiendas de campaña para resguardarse de la inclemencia de la estación invernal en la que se hallaban, y a poner a cubierto los víveres y la carga, en una región donde las lluvias alcanzan los 8000 milímetros anuales.Los náufragos también pudieron salvar la lancha y los botes del buque, con los cuales el capitán David Cheap se propuso seguir al norte, atrapar algún buque español del cabotaje y reunirse en seguida con Lord Anson, que suponía en el archipiélago de Juan Fernández. Pero la desmoralización de los náufragos no tardó en producirse y la rebelión estalló encabezada por el artillero John Bulkely,protestando contra los propósitos del capitán.Bulkely proponía volver atrás, correr por el estrecho de Magallanes, dirigirse a las costas de Brasil y buscar en ellas los medios para regresar a Europa. Pero como el capitán Cheap, con su fuerte carácter, se mantuviera firme en su propósito, el día nueve de octubre estalló el motín, apoyado por 81 hombres de los 92 a que estaba reducida la tripulación de la Wager. Cheap fue reducido a prisión y los amotinados comenzaron sus aprestos para la vuelta a Brasil.El 13 de octubre emprendieron su regreso en tres embarcaciones sin puentes. El viaje de estos hombres es una de las más aventuradas odiseas de la historia de la navegación. Sin víveres, en barcas en mal estado, y alimentándose a su paso con los perros de los indígenas, llegaron a Brasil después de ocho meses de luchas y sufrimientos increíbles. La historia de esta travesía es narrada por Bulkeley y Cummins en A voyage to the south-seas in the years 1740-41. Un ejemplar de su primera edición se conserva en la Sala Medina de la Biblioteca Nacional de Chile.Una de estas embarcaciones, en que iban el guardiamarina John Byron y 9 hombres, abandonó a los amotinados a poco avanzar y regresó al archipiélago Guayaneco para unirse al capitán Cheap. En Guayanecos, isla que hoy lleva el nombre de Wager, quedaron finalmente el capitán Cheap, el teniente Hamilton, el cirujano Elliot, los 9 hombres que conducía Byron y otros 7 que anteriormente se habían dispersado entre las islas.El tiempo fue tan crudo durante el mes de noviembre, que sólo pudieron emprender viaje rumbo a Chiloé a principios de diciembre, con los dos botes de que disponían. La desmoralización entre los marineros fue completa ante sus reiterados fracasos por superar la península de Taitao y comunicar con el archipiélago de los Chonos, y la crudeza del clima, los sufrimientos, el hambre y las enfermedades, terminaron por reducir los náufragos a sólo el capitán Cheap, el teniente Hamilton y los guardiamarinas Campbell y Byron. El cirujano Elliot sucumbió en una isla del norte del golfo de Penas, que lleva el nombre de Cirujano en las actuales cartas hidrográficas, nombre que se lo impuso el capitán Robert Fitz-Roy.Con la ayuda de los kaweshkar y chonos, los cuatro sobrevivientes llegaron en canoas a Chiloé a mediados de junio de 1742, entregándose prisioneros a los españoles. Luego de permanecer ocho meses en la ciudad de Castro, fueron conducidos por mar a Valparaíso y después a Santiago, donde fueron recibidos por el gobernador José Antonio Manso de Velasco. Sólo en diciembre de 1744 se les permitió volver a Europa.


THE LOSS OF HMS WAGER

The wreck of HMS Wager, 28 guns, in May 1741 and the survival of a number of her officers and crew is one of the great sagas of the sea. Whilst part of a British Squadron of Warships under Commodore Anson, HMS Wager struck rocks close to a remote island in Chilean Patagonia, now named Isla Wager. Many of her crew reached the island safely and as the ship was the store vessel for the Squadron, they were able to salvage sufficient food to exist on the island for many months. However, once ashore a dispute arose regarding the Captain's powers of command over the soldiers who had been aboard and the sailors who, once their ship was wrecked, were no longer paid by the Navy. To some eyes, what now happened amounted to mutiny and after the Captain had shot dead a Midshipman the survivors split into two groups. The Captain and a party of officers and men, numbering around 20, eventually sailed northward in open boats hoping to reach civilization. Some 80 of the crew and soldiers went south in an extended long boat, through the Straits of Magellan to Brazil and thence to Britain. Only 12 survived this perilous voyage. Some died of starvation, others drowned and several were murdered by savages. However as a record of a journey in an open boat amongst the cruel rocks and currents of the Magellanic region, their story is without parallel.The Captain's party, which included Midshipman Byron, later Admiral the Lord Byron, grandfather of the famous poet, suffered unimaginable privations before being helped by a friendly Chunos indian chief named Martin, who took the remaining last four survivors in canoes to the island of Chiloe. There, thanks partly to the civilized and kind manner in which Commodore Anson had treated Spanish prisoners and largely to the natural friendliness of the local people, the four officers, including Byron, were cared for extremely well. A local beauty begged the handsome Byron to marry her, and her uncle a rich priest offered Byron a hugh treasure if he would. Byron, a staunch naval officer, believed it his duty to return to England and declined.
After many months in Chiloe the survivors were sent to Valpariso and then Santiago where again, they were treated with much kindness. Even the Spanish Admiral, sent to defeat Anson took a liking to them.
Considering that Britain was at war with Spain, this was remarkable. Furthermore, Midshipman Byron was a great favourite with the ladies of the city! Eventually the four reached England, by which time Anson had returned in triumph and was now an Admiral. A Court Martial absolved the Captain of blame for the loss of HMS Wager and no action was taken against those members of the crew who had disobeyed his orders. However, to avoid such a situation reoccuring, Admiral Anson introduced an Act of Parliament in 1748 extending Naval discipline to crews wrecked, lost or captured. This was one of the rehaznos that led to the formation of the Marines, now the Royal Marines in 1755.Byron later returned to the area leading a voyage of exploration and also searched for survivors of HMS Wager, but found only blue eyed, fair haired children! Byron never forgot the enormous kindness and hospitality of the people of Chile. (SES)

SÁBADO 15 DE SEPTIEMBRE

SÁBADO 15 DE SEPTIEMBRE
Preparándonos para bucear en la isla Wager, en busca de los cañones y el lastre de fierro de la fragata.

Sábado 15 de septiembre

Sábado 15 de septiembre
Explorando el fondo marino de la costa noroeste de la isla Wager. / Exploring the northeast coast of Wager island.

Sábado 15 de septiembre

Sábado 15 de septiembre
La fragata británica HMS Wager habría encallado entre estas dos grandes rocas ubicadas en la punta noroeste de la isla Wager, en la entrada del canal Runddle. La localización del sitio del naufragio de la Wager, además de contribuir al conocimiento y divulgación de la causa inmediata de los procesos de exploración y descubrimiento de la Patagonia occidental y de transculturación de la etnia Alacalufe que tuvieron lugar durante el siglo XVIII, también permitirá reconstruir una de las más notables sagas de la historia de la navegación, ampliamente divulgada hasta la actualidad en el relato de Richard Walter, cronista de la circunnavegación al globo de Lord Anson, y principalmente en las narraciones de John Byron, John Young, Alexander Campbell, Isaac Morris, John Bulkeley y John Cummins, todos sobrevivientes de la Wager. Ejemplo de ello es la traducción al español y publicación en Argentina del relato de Morris en 2005. También el de Byron, por largo tiempo uno de los textos más populares del público británico, ha sido traducido a varios idiomas y continúa reeditándose hasta la actualidad. La última edición en inglés fue publicada bajo el título "The Loss of the Wager" en 2004, a continuación del relato de Bulkeley y Cummins, y en 1996 se reeditó una versión en español con el título "Naufragio en las costas Patagónicas". Este relato está incluido en la Colección UNESCO de obras representativas. La literatura moderna ha recogido esta aventurada odisea en obras como "Byron of the Wager" de Peter Shankland, y mas recientemente, en "The Unknown Shore" de Patrick O´Brian, trabajo histórico que constituye la base de las novelas de la exitosa serie Aubrey/Maturin, llevadas al cine en "Master and Commander. The Far Side of the World" (film exhibido en Chile con el título "Capitán de Mar y Guerra. La costa más lejana del mundo").

La expedición del alférez Edward al naufragio de la Wager

El Virrey del Perú don José Antonio Manso de Velasco, Conde de Superunda, en carta al Marqués de la Ensenada de 20 de diciembre de 1750, relata que en la época en que se desempeñaba como Gobernador y Capitán General del Reino de Chile fue consultado por el Gobernador de Chiloé, don José Victorino Martínez de Tineo, sobre la conveniencia de recoger la artillería de la Wager para usarla en los fuertes de la provincia bajo su administración. La respuesta fue favorable. La diligencia se encargó al entonces Alférez de Infantería del fuerte de Calbuco don Mateo Abraham Edward.
A principios de 1744 zarpó Edward de Chacao con once piraguas, ciento sesenta hombres y víveres para seis meses. Navegó por el levante del archipiélago de los Chonos hasta la laguna San Rafael, donde desarmó las piraguas para portearlas por piezas hasta el río San Tadeo, distante a cinco cuartos de legua. Sobre el istmo de Ofqui, en una cumbre ubicada a 80 varas de elevación que denominó Quelhue, levantó la capilla y el fortín de Nuestra Señora de Mercedes. Con las piraguas vueltas a ensamblar descendió el San Tadeo y cruzó el golfo de Penas hasta la isla de Guayaneco, hoy isla Wager, dando fondo en una caleta abrigada del viento oeste que mira al sudoeste, donde acuarteló, construyendo dos fortines. Después de sacar la artillería recorrió la boca del canal Messier, donde descubrió a los indios caucahues, con quienes parlamentó. El Padre Pedro Flores, sacerdote jesuita que lo acompañaba, convirtió a varios de ellos y los condujo a Chiloé. Retornó a Chacao, concluyendo su misión sin desgracias que lamentar. Por falta de víveres y a fin de facilitar una futura acción para recoger las especies rezagadas, dejó cuatro de las once piraguas en un lugar por donde forzosamente habrían de pasar las futuras expediciones a Guayaneco.
Los efectos colectados por Edward fueron catorce cañones, diez de fierro de calibre seis y cuatro de bronce calibre de a tres, un anclote de seis quintales, un yunque de más de dos quintales, ciento trece balas de cañón, mil y más balas de fusil, dos piezas de plomo gruesas, tres calderos de bronce, inútiles, que se aprovecharon en cucharas y guarnecer el muñonaje de la artillería, sobrando una caldera y un pedazo, dos quintales tres arrobas de fierro, en los cuales se incluye una bigornia y veinte libras de acero. Los cañones de bronce provocaron la admiración del Gobernador de Chiloé.
Se reporta que por lo incómodo de las piraguas no fue posible transportar catorce cañones, el fierro que venía por lastre, cables y más jarcias, con muchas anclas, habiendo dejado dos en la playa, que privó de conducir su tamaño. En vista de ello Martínez de Tineo dictó un bando prohibiendo pasar por el sitio del naufragio en tanto no se enviara una expedición para terminar de recoger las especies.
Los cañones rescatados sirvieron para duplicar el número de piezas del fuerte de Chacao, plaza que protegía la entrada a Chiloé y que por entonces era la defensa más importante de la isla.
Edward se sirvió de sus viajes a Guayaneco y a la isla de Tenquehuen para levantar un plano general de toda la Provincia de Chiloé. El Virrey Manso de Velasco remitió dos copias de este trabajo al soberano español en diciembre de 1750. El plano de Edward lo conocemos indirectamente por el mapa del Padre José García de 1768, y en mayor medida por la Historia geographica e hidrographica con derrotero general correlativo al Plan de el Reyno de Chile del Gobernador Manuel Amat y Junient, que se basó en las noticias de Edward en lo referente a la provincia de Chiloé. De esta obra extrajo el geógrafo Juan de la Cruz Cano y Olmedilla los datos del territorio de Chile que incorporó en su Mapa Geográfico de la América Meridional, elaborado en 1775, llevando así los levantamientos de Edward a escala continental. La isla Wager aparece identificada en este mapa con el nombre de Isla del Naufragio.


Detalle de un mapa de Patagonia Occidental atribuido a Mateo Abraham Edward.

Detalle de un mapa de Patagonia Occidental atribuido a Mateo Abraham Edward.
En una pesquiza de documentos realizada en Santiago de Chile, Lima, Sevilla, Madrid y Londres, encontramos este mapa del Golfo de Penas levantado durante la primera mitad del siglo XVIII, quizás el mismo enviado por Manso de Velasco al Rey en 1750. El manuscrito destacado dice "Islas de Guayaneco donde se perdió el Waguer de Anson en 1741".

Detalle de otro mapa español del siglo XVIII

Detalle de otro mapa español del siglo XVIII
Mapa del Golfo de Penas de la segunda mitad del siglo XVIII, probablemente levantado por el piloto Francisco Machado. El manuscrito destacado dice "Puerto del Desposorio, donde en 1741 se perdió el Waguer de Anson". Más abajo se lee "Islas de Huayaneco o de Fierro". Destaca la precisión con que fue levantada la actual isla Wager, a diferencia de lo que ocurre con la isla Byron. Sobre la entrada norte del paso Runddle se exagera la pequeña bahía donde hemos encontrado los pecios de un naufragio.

15 de septiembre

15 de septiembre
Esta vara enterrada en las cercanías del sitio donde encontramos los posibles restos de la fragata HMS Wager, podría ser la cruz de ciprés levantada en el lugar por el sacerdote jesuíta José García en 1766. / This piece buried near the site where we found remains possibly of the HMS Wager, could be the cypress cross that was lifted by the Jesuit priest José García in 1766.

EXPEDICIONES JESUÍTICAS A GUAYANECO Y RECONOCIMIENTO DEL SITIO DEL NAUFRAGIO

Los jesuitas se propusieron extender su labor misionera hacia las regiones donde el Alférez Edward había descubierto a los caucahues, a objeto de llevar las voces del Evangelio por todas las costas de Chile hasta el Estrecho de Magallanes. Al efecto el Padre Juan Nepomuseno Walter, Procurador de la Provincia Chilena de la Compañía de Jesús, elaboró un plan de conquista misionera del sur insular y continental a ambos lados de la cordillera que proponía, entre otros ambiciosos proyectos, la fundación de una misión en la isla de Kailyn para atender a los caucahues que redujo Edward y realizar expediciones anuales al sur en demanda de gentiles. El plan fue aprobado por el Gobernador del Reino don Antonio Guill y Gonzaga, fundándose la misión el 12 de julio de 1764, con una dotación de dos misioneros. Hasta su interrupción en 1767, año en que los jesuitas son expulsados de América, la misión emprendió tres expediciones hacia los archipiélagos y tierra firme ubicados al sur de Chiloé. Las tres reconocieron los parajes donde naufragó la Wager. La primera, que por consejo del gobernador de Chiloé se realizó sin la asistencia de misioneros, fue una avanzada de caucahues que viajó en dos piraguas a reconocer el camino a Guayaneco. Fue despachada a cuatro meses de haberse fundado la misión, regresando al cabo de seis con un número indeterminado de neófitos. Meses más tarde salió el P. José García Alsué con cinco piraguas y una tripulación de cinco españoles y treinticuatro caucahues, inclusos los que participaron en el primer viaje, esta vez sirviendo de prácticos. En su diario de viaje anota que el 13 de diciembre de 1766 llegó al puerto de Feumaterigua, en donde se partió el navío inglés por el año 1740, observando que el alojamiento es pampa sin monte alto, y parece bueno para cementeras y papas. Bastantes señas hay del navío perdido y de los muchos ingleses que allí murieron. La tercera expedición, encomendada al P. Juan Vicuña, salió de Kailyn el 12 de diciembre de 1767, un día antes de que se notificara en la misión el decreto de extrañamiento de la Compañía de Jesús. Según testimonia el Alférez Pedro Mansilla, el P. Vicuña llegó a Guayaneco en febrero de 1768. A su regreso, poco antes del 26 de marzo de 1768, tuvo el triste desenlace de naufragar y perecer en las vecindades del istmo de Ofqui, junto a otras nueve personas. El hecho marcaría el fin de la misión austral de los jesuitas en el siglo XVIII.

Detalle del mapa del jesuíta José García

Detalle del mapa del jesuíta José García
Este mapa fue levantado en Alemania, tras la expulsión de los jesuítas del territorio español, y publicado en los Anales de la Universidad de Chile a fines del siglo XIX. El destacado dice "En la isla Guayaneco donde está la (cruz) se perdió un navío Inglés año 1740". El padre García, que observó personalmente los restos del naufragio de la Wager, sitúa el sitio del siniestro entre la isla San Pedro y el paso Runddle.

16 de septiembre

16 de septiembre
Navegamos desde la isla Wager hasta el seno Calenes. / We sailed from Wager island to the bay of Calenes.

Ruta de la travesía por el archipiélago Guayaneco

Ruta de la travesía por el archipiélago Guayaneco

Lunes 17 de septiembre

Lunes 17 de septiembre
Navegamos por el canal Messier, siguiendo de cerca su costa de montañas sumergidas

LUNES 17 DE SEPTIEMBRE

LUNES 17 DE SEPTIEMBRE
Pescamos unos róbalos para proveernos de proteinas

Martes 18 DE SEPTIEMBRE

Martes 18 DE SEPTIEMBRE
Navegamos por el fiordo Caldclaugh. / We sailed through the Caldclaugh fjord.

Martes 18 de septiembre

Martes 18 de septiembre
Llegando a la boca sureste del canal Caldclaugh. Nos movemos por un laberinto de canales... / Reaching the southeast mouth of the Caldclaugh channel. We move through a labyrinth of channels...

miercóles 19 de septiembre

miercóles 19 de septiembre
Vamos por el fiordo Bernardo. / We sailed through the Bernardo fjord.

JUEVES 20 DE SEPTIEMBRE

JUEVES 20 DE SEPTIEMBRE
Exploramos el entorno del glaciar Bernardo. / We were in the proximities of the Bernardo glacier.

JUEVES 20 DE SEPTIEMBRE

JUEVES 20 DE SEPTIEMBRE
Exploramos el valle del glaciar Bernardo, encontrando la mayor población de huemules descubierta hasta la fecha. / We explored the valley of the Bernardo glacier, finding many Huemul.

VIERNES 21 DE SEPTIEMBRE

VIERNES 21 DE SEPTIEMBRE
Salimos del fiordo Bernardo con chubascos de nieve y fuertes ráfagas de viento. / We got out of the Bernardo fjord with a snow downpour and a strong gust of wind.

Sábado 22 de septiembre

Sábado 22 de septiembre
Navegamos por el canal Faquar. / We sailed to the glacier of the Tempano fjord. We sailed through the Faquar channel.

DOMINGO 23 DE SEPTIEMBRE

DOMINGO 23 DE SEPTIEMBRE
En camino al lago desaparecido encontramos este huemul junto a su sitio de descanso. / A Huemul on its way to the disappeared lake.

DOMINGO 23 DE SEPTIEMBRE

DOMINGO 23 DE SEPTIEMBRE
Lado norte del lago desaparecido. Las aguas llegaban hasta el borde superior del acantilado. Al fondo se destaca el glaciar Bernardo, en cuyo frente hemos estado algunos días atrás. Entre el sitio en donde tomamos esta foto y el fiordo Bernardo existe un extenso valle inexplorado, que presumimos debiera estar habitado por muchos huemules.

23 de septiembre

23 de septiembre
Los témpanos varados en la ladera del cerro nos indican el nivel que alcanzaba este lago, y el poco tiempo transcurrido desde su vaciamiento.

Domingo 23 de septiembre

Domingo 23 de septiembre
El glaciar Témpano desde el lago desaparecido.

Ruta de la expedición en el entorno del Glaciar Bernardo

Ruta de la expedición en el entorno del Glaciar Bernardo
Imagen Satelital NASA. En esta área existe la mayor población de ciervos huemules descubierta hasta ahora.

Causa de la desaparición de este lago

Después de muchas especulaciones sobre la desaparición de este lago, se confirmó finalmente que este fenómeno corresponde a un GLOF (Glacial Lake Outburst Flood). Un GLOF, también conocido como jökulhlaup en islandés, ocurre cuando un lago comienza a vaciarse por el fracturamiento del glaciar que lo contiene. Esto puede suceder por erosión, sobreacumulación de la presión de agua, una avalancha de roca o nieve, un sismo, o si una porción suficientemente grande de un glaciar se rompe. Aunque es raro que un lago sea drenado tan súbitamente, no es del todo extraño. Una explicación que proponen los científicos es la del terremoto ocurrido en la región (Aysén) que alcanzó 6.2 grados en la escala Richter. Los terremotos pueden abrir fisuras en la roca, permitiendo así escapar al agua. Otra explicación es más sencilla: derretimiento. Grandes bloques de hielo pueden encerrar lagos glaciares, y cuando el hielo se derrite, el lago puede llegar a drenar. Luego de sobrevolar la región a fines de junio, científicos del CECS y de la Marina Chilena concluyeron que lo más lógico sería que la desaparición del lago se haya debido a este fenómeno. El Dr. Andrés Rivera explica que "el agua del lago fluyó hacia el norte a lo largo del margen oeste del Glaciar Bernardo a un gran hoyo, donde el agua descendió a un túnel glaciar en la dirección del fiordo Bernardo". El fiordo Bernardo desemboca en el Océano Pacífico. Ricardo Jaña, investigador del Instituto Antártico Chileno y del Centro de Estudios Cuaternarios, sobrevoló la zona, ubicada entre los glaciares Bernardo y Témpano, al oeste de Campo de Hielo Sur. "Al término de estos glaciares, dos lagunas se conectaron, se trasvasijaron y se desplomó todo el hielo que aparentemente estaba flotando", le explicó a BBC Mundo. "Eso provocó que se vaciaran. La menor de ellas fue la que desapareció", añadió. En sus observaciones aéreas, los científicos determinaron que una de las lagunas está a mayor altura que la otra. Por la gravedad, el agua descendió en dirección al norte, se metió entre el hielo y posiblemente llegó hasta el mar. "Estos días visualizamos que el agua ha vuelto a rellenar parte de la laguna, aunque en forma poco importante", dijo Jaña. Según señalan, se va a generar un nuevo embalse, ya que el glaciar sigue drenando agua y ésta se empieza a acumular. Probablemente se producirán nuevos vaciamientos. "Eso es lo que genera el interés científico: conocer en detalle si esto va a ocurrir de nuevo", le dijo Jaña a BBC Mundo. El cuerpo de agua que desapareció sorpresivamente comenzó a formarse a mediados de los años 80. (MiGeo)

domingo 23 de septiembre

REPORTE 4:
Luego de nuestro reporte anterior navegamos por el golfo de Penas hasta la entrada norte del canal Runddle, inspeccionando la costa norte de la isla Wager en busca de vestigios de la fragata británica HMS Wager, de la escuadra de Lord Anson, que naufragó en 1741. Entre los matorrales inmediatos a la playa encontramos una roldana y pedazos de otros artilugios náuticos que podrían atribuirse a esa fragata. Sólo una datación con carbono 14 podría ofrecer mayor certeza al respecto. Casi llegando al canal Runddle, y sobre la cuenca de un río que desagua al noroeste de la isla, reconocimos un fragmento del casco de un buque del siglo XVII, de poco más de 3 metros de largo, que podría corresponder a la Wager. Partiendo de ese sitio, junto al que acampamos, exploramos la selva inmediata y buceamos en la costa próxima, sin encontrar más vestigios que un viejo trozo de cuaderna de 2 metros. Finalizada esta búsqueda dejamos el archipiélago Guayaneco, navegando con excelentes condiciones de tiempo hasta el interior del fiordo Bernardo, uno de los últimos rincones en donde todavía habita el huemul, ciervo endémico de Patagonia, y especie en peligro de extinción. En el camino costeamos los intimidantes acantilados del canal Messier y el frondoso bordear del fiordo Bernardo, donde se desato un breve temporal que nos obligó a navegar tenazmente contra el viento. Ahora estamos frente al glaciar Témpanos. Hace algunas horas estuvimos explorando el área en donde desapareció un lago, hecho que tuvo gran cobertura de prensa en el mundo. Contra lo señalado por los medios, hemos constatado que esa cuenca lacustre no ha vuelto a llenarse hasta retornar a su nivel anterior, como falsamente se ha afirmado. A mediados de la próxima semana esperamos estar recalando en Puerto Edén, desde donde continuaremos hacia el fiordo Exmouth para remontar la meseta de Campos de Hielo Sur y alcanzar uno de sus últimos rincones aún inexplorados…

After our last report, we sailed through the Gulf of Penas to the north entrance of the Runddle channel, inspecting the coast of Wager island in search of evidence from the British frigate HMS Wager, of Lord Anson’s squadron, that wrecked in 1741. Between the bushes next to the beach, we found a pulley and other nautical articles that could be attributed to the frigate. Only carbon dating these objects could offer more certainty. Almost arriving at the Runddle channel, and over a river basin that drains at the northeast of the island, we recognized a fragment of the helmet of a ship of the 17th century, and little more than 3m long, which could have belonged to the Wager. Starting from this place, next to our campsite, we explored the immediate jungle and dove at the near coast, without finding much evidence. Once the search was over, we left the archipielago of Guayaneco, sailing in excellent weather conditions until the interior of the Bernardo fjord, one of the last corners where the Huemul still lives, endemic deer to the Patagonia, and an endangered species. On the way we coasted intimidating cliffs of the Messier channel and the leafy border of the Bernardo fjord, where a brief storm unleashed and made us sail against the wind. We now find ourselves in front of the Tempanos glacier. A few hours ago we were exploring the area where a lake had disappeared, fact that received press-attention worldwide. Contrary with what has been told by the media, we realized that this basin has not filled up to its original level, like it had been falsely affirmed. In the middle of next week we hope to be back in Puerto Eden, from where we will continue to the Exmouth fjord to go up the plateau of South Campo de Hielo and reach one of its last corners still unexplored...

24 de septiembre

24 de septiembre
Un pequeño témpano arrojado sobre la playa por los cambios de marea. / A small piece of ice thrown over the beach by the tide change.

Lunes 24 de septiembre

Lunes 24 de septiembre
Zarpamos del frente del glaciar Témpanos. / We set sail in front of the Témpanos glacier.

MARTES 25 DE SEPTIEMBRE

MARTES 25 DE SEPTIEMBRE
Una parada en el canal Messier, al que volvimos para continuar hacia el sur, rumbo a Puerto Edén. / A stop in the Messier channel, to which we went back to continue south to Puerto Edén.

martes 25 de septiembre

martes 25 de septiembre
Nuestro último campamento con Ortega, antes de llegar a Puerto Edén. / Our last camp with Jupa, before reaching Puerto Edén.

Miércoles 26 de septiembre

Miércoles 26 de septiembre
Finalmente llegamos a Puerto Edén, a las 17:30, superando las fuertes corrientes de la Angostura Inglesa con la ayuda de Ayayema, espíritu del viento en la cosmovisión kawashkar. En la bahía estaba el RoRo EVANGELISTAS de NAVIMAG en que venía Mario y los equipos para continuar a Campo de Hielo Sur. Hasta este punto ya hemos navegado más de 700 kilómetros desde que zarpamos de caleta Tortel. / We finally reached Puerto Edén, at 17:30, challenging the strong currents with the help of Ayayema, spirit of the wind and the kawashkar cosmovision. In the bay was Navimag’s RoRo where Mario was in and so was the rest of the gear to continue to Southern Ice Field.

26 de septiembre

26 de septiembre
Juan Vilo, nuestro viejo amigo de Puerto Edén, tomando una centolla que ha capturado en el fiordo Eyre. La economía de Puerto Edén está basada en la extracción artesanal de recursos del mar.

JUEVES 27 DE SEPTIEMBRE DE 2007

JUEVES 27 DE SEPTIEMBRE DE 2007
Trasladamos nuestros equipos a Conaf y luego a la Capitanía de Puerto, desde donde esperamos zarpar el domingo 30 a primera hora. / We took all our gear to Conaf and then to the authorities of the Port, from where we hope to set sail Sunday 30th early morning.

DOMINGO 30 DE SEPTIEMBRE

DOMINGO 30 DE SEPTIEMBRE
Estamos en Puerto Edén a la espera de que la Autoridad Marítima abra el puerto para poder zarpar, que se encuentra cerrado por un fuerte temporal. / We are in Puerto Edén waiting for the maritime authorities to open the port, which is closed due to a storm, so we can set sail.

domingo 30 de septiembre

REPORTE 5:
En las próximas horas zarparemos desde Puerto Edén para bordear el promontorio Exmouth hasta el glaciar Brüggen, el más grande del hemisferio sur sin considerar la Antártica. Hasta este pequeño poblado de 200 habitantes, asentamiento de los ultimos kaweshkar, hemos llegado desde el fiordo Témpanos, donde enviamos nuestro último reporte, y desde donde zarpamos el 24 de septiembre en la tarde, alcanzando una bonita playa en la desembocadura del río Kaweshkar, luego de una larga navegación nocturna. Al día siguiente sólo pudimos navegar hasta la bahía Tribune, a causa de un fuerte viento norte que nos obligaba a un peligroso surfeo. Al mediodía acampamos y durante toda la tarde conversamos al calor de una fogata. El 26 navegamos desde Tribune hasta Puerto Edén, cruzando la angostura inglesa con marea vaciante y una fuerte corriente en contra, pero con las velas izadas y un poderoso viento norte pudimos remontar esa corriente y llegar a Edén en el día, recalando a las 17:30. Ahí nos encontramos con el RoRo Puerto Edén de Navimag, en el que venía Mario, y con el que habíamos tenido contacto por radio en bahía Tribune ese mismo día. Primero llevamos nuestros equipos a la casa de Conaf, y luego a la Capitanía de Puerto, siendo acogidos con mucha calidez por don Juan Contreras, Capitán de Puerto, y por don Germán Coronado, patrón de la lancha Yepayec, de Conaf. El día de hoy esperamos avanzar tanto como lo permitan el viento norte/noroeste, que iremos recibiendo de popa. A partir de ahora no publicaremos fotos sino hasta nuestro regreso a Puerto Edén, programado para el 20 de octubre. Sólo continuaremos con la publicación de reportes escritos, que enviaremos por teléfono satelital.

During the next hours we will set sail from Puerto Edén to border the Exmouth hill to the Brüggen glacier, the largest in the southern hemisphere without considering Antartica. To this small village of 200 inhabitants, settlement of the last kaweshkar, we arrived from the Témpanos fjord, where we sent our last report, and from where we set sail the afternoon of September 24th, reaching a beautiful beach at the mouth of the Kaweshkar river, after a long night sail. The next day we were only able to sail up to the Tribune bay, due to a strong north wind that forced us to a difficult surf. We camped at noon and talked all afternoon in the heat of a bonfire. On the 26th we sailed from Tribune to Puerto Edén, crossing a channel with an emptying tide and a strong countercurrent, but with our sails raised and a strong north wind we were able to challenge the current and arrive to Eden during the day, around 17:30. There we met Navimag’s RoRo again, where Mario was sailing and whom we’d had contact with on the radio at Tribune bay that same day. We first took our gear to the house of Conaf, and then to the authorities of the port. We were given a warm welcome by Juan Contreras, Captain of the Port, and by German Coronado, patron of the Yepayec boat of Conaf. Today we hope to advance as much as the north/northeast wind that we will be getting in our favor. Starting now we will no longer publish photos until our return to Puerto Edén, programmed for October the 20th. We will only continue with the publication of written reports, which we will be sending via satellite phone.

LUNES 1 DE OCTUBRE

LUNES 1 DE OCTUBRE
Zarpamos de Puerto Edén y navegamos con viento de popa por el paso del Indio. / We set sail from Puerto Edén and navigated with the help of the wind through Paso del Indio.

martes 2 DE OCTUBRE

martes 2 DE OCTUBRE
Cruzamos al canal Grappler con aguas calmas. / Crossing the Grappler channel in calm waters.

jueves 4 de octubre

REPORTE 6:
Estamos en la entrada sur del canal Grappler. Hace dos días que estamos acampando en la caleta Fury esperando mejores condiciones de tiempo para poder navegar por el fiordo Eyre, y alcanzar el glaciar Brüggen. Un fuerte temporal con viento del Noreste nos lo ha impedido hasta ahora.

We are at the south entrance of the Grappler channel. It’s been two days since we’ve been camping while waiting for decent weather to be able to sail through the Eyre fjord, and then reach the Brüggen glacier. A strong storm with a northeast wind has made this impossible so far.


JUEVES 4 DE OCTUBRE

JUEVES 4 DE OCTUBRE
Acampamos por segunda vez en la boca sur del canal Grappler. Las malas condiciones nos impedían entrar al fiordo Eyre. / We camp for the second time at the mouth of the Grappler channel. Bad weather can make it impossible to enter the Eyre fjord.

Sábado 6 de octubre

Sábado 6 de octubre
Almorzando nuestros 200 gramos de avena en el fiordo Eyre, muy cerca del glaciar Brüggen. / Eating our 200g of oatmeal for lunch in the Eyre fjord, very close to the Brüggen glacier.

Sábado 6 de octubre

Sábado 6 de octubre
Observamos el Frente sur del glaciar Brüggen desde el fiordo Eyre. / We observed the south front of the Brüggen glacier from the Eyre fjord.

sábado 6 de octubre

sábado 6 de octubre
Aparecen los primeros témpanos a la deriva en el fiordo Eyre. / The first drifting icebergs in the Eyre fjord appear.

sábado 6 de octubre

sábado 6 de octubre
Tempanos dejados por la bajamar sobre la morrena que bordea el frente sur del glaciar Brüggen. / Icebergs that were left by the low tide on the moraine that borders the south front of the Brüggen glacier.

Sábado 6 de octubre

Sábado 6 de octubre
Alcanzamos el frente sur del Glaciar Brüggen, cuya área total, equivalente a la ciudad de Santiago de Chile, lo convierte en el más grande de Sudamérica. / We reached the south front of the Brüggen glacier, whose total area equivalent to the city of Santiago, Chile, makes it the largest in South America.

campos de hielo sur y el glaciar brüggen


Campos de Hielo Sur es una masa de hielo con carácter de meseta de una altura promedio de 1350 metros. Su superficie de 13.000 km² constituye la masa de hielo continental de mayor superficie en el mundo luego de la Antártica y Groenlandia. Sus 350 kilómetros de longitud son interrumpidos por numerosos picos y cordones cordilleranos con cotas de hasta 3600 metros de altura, que generan 48 cuencas glaciares principales, a partir de las cuales se desprenden grandes glaciares, entre ellos el glaciar Brüggen, también llamado Pío XI o Ana María, el cual posee una superficie de 1263 km² y 62 km. de largo, siendo el de mayor tamaño en el hemisferio sur, sin considerar la Antártica.

Historia reciente del glaciar Brüggen. / Recent history of Brüggen glacier.

Historia reciente del glaciar Brüggen. / Recent history of Brüggen glacier.
Durante el último siglo la mayoría de los glaciares de Campos de Hielo Sur han evidenciado un fuerte retroceso de sus lenguas terminales. Sin embargo el glaciar Brüggen, (también llamado Pio XI o Ana María), cuya superficie lo ubica como el mayor de Sud América con 1263 km2 en 1995, ha tenido varios ciclos de avance y retroceso, con tendencia a mantener condiciones de avance. Agostini expuso la aventura de un colono noruego de nombre Samsing, quién intentó fundar una estancia inmediatamente al Norte del frente del glaciar, sector que reconoció en Noviembre de 1924, describiéndolo como un extenso valle con abundantes pastos, que crecían sobre un terreno de aluvión y sobre morrenas de un antiguo glaciar. A partir de mediados de Septiembre de 1926, el glaciar empezó a avanzar rápidamente amenazando cortar el estrecho canal de 1 kilómetro que separaba el hielo de la vertiente occidental del fiordo Eyre. En pocas semanas, el glaciar estrelló su frente con la orilla opuesta, cubierta por bosques, en lo que fue calificado como un galopante avance perceptible día a día, a velocidades de avance del orden de 20 metros por día. El embalsamiento del río que cruzaba el valle de Samsing dio formación al lago Greve, de 240 km2 de extensión (Andrés Rivera, http://www.glaciologia.cl/images/pioxi.jpg). / The first records about glacier termini in both Americas came from Spanish seamen who, starting from Valparaíso, Chile, tried to pass through the Strait of Magellan in a direction opposite to that traveled by Magellan in 1520. (Remember that no other way into the Atlantic Ocean was known until 1578.) Francisco de Ulloa in 1553 and Cortés Ojeda and Ladrillero in 1557 (both captains of ships sent by Governor García Hurtado de Mendoza) all made the same error. They entered Estrecho de Concepción (Canal Concepción) thinking that it was the Strait of Magellan (Estrecho de Magallanes), whose entrance is 200 km farther south. The fact that a series of channels and a fjord (Fiordo Eyre) ran northeast or north-northeast instead of southeast did not induce them to turn around until they were stopped by the calving front of Glaciar Brüggen, which was as advanced as it is today. In 1993, Rivera, Aravena, and Casassa (1997) found trees up to 524 years old (Ciprés de las Guaitecas, Pilgerodendron uviferum) close to the glacier margin, north of the mouth of Fiordo Exmouth. Thus, since at least 1469, Glaciar Brüggen has never advanced as far southward as in recent times. No other visit to Fiordo Eyre is known until the one by Captain Parker King on board H.M.S. Beagle in 1830. He described Río Greve as flowing at the head of the fjord over flat land from Glaciar Greve, but no calving front was observed (Mercer, 1964). The calving front of Glaciar Brüggen was probably hidden in a lateral bay 12 km from the west coast of Fiordo Eyre, as is depicted in the Carta Nacional de Chile. The end of the fjord began to open again in 1930. In 1945, inspection of Trimetrogon aerial photographs showed that the front of Glaciar Brüggen was 2.2 km from the opposite coast. The Chilean expedition of 1962 found that it had advanced and reached the opposite bank and that a lake began to form behind this ice dam. In 1976, an early satellite image showed an extensive lake, 24 km long and 15 km wide in the center, where it reached Glaciar Greve. The glacier had advanced 4 km between 1962 and 1976, probably caused by its becoming afloat. The lake was still present in 1978, when it was photographed from the Salyut-6 orbital space station (Desinov and others, 1980). Inspection of Landsat imagery shows that Glaciar Brüggen has undergone little change since 1976 (Aniya and others, 1992).

domingo 7 DE OCTUBRE

domingo 7 DE OCTUBRE
La ultima jornada de navegación antes de remontar Campos de Hielo pasamos por el frente sur del Glaciar Brüggen y entramos al fiordo Exmouth. / The last day of navigation before mounting Campos de Hielo, we passed in front of the Brüggen glacier and entered the Exmouth fjord.

domingo 7 de octubre

REPORTE 7:
Después de luchar tenazmente contra un fuerte viento y poderosas mareas, doblamos el cabo y entramos al fiordo Eyre, alcanzando el islote Coronado y después el magnífico glaciar Brüggen. Hemos entrado al fiordo Exmouth y llegado hasta el punto donde comenzaremos con el porteo para acceder a la meseta de Campos de Hielo. Hoy aprovechamos las buenas condiciones climáticas para secar nuestros equipos, muy humedos después de varios días de lluvias.

After fighting with great effort against a strong wind and tide, we turned and entered the Eyre fjord to then reach the Coronado islet and then get to the magnificent Brüggen glacier. We’ve reached the point where we will begin to carry our gear to achieve access to the Campos de Hielo plateau. Today we will take advantage of the excellent weather conditions to dry our equipment, which is very humid after many days of unstoppable rain.

lunes 8 de octubre

lunes 8 de octubre
Comienza un largo porteo a Campos de Hielo Sur. Debemos subir más de 250 kilos por sobre los 1400 metros de altura. / A long way of carrying our gear to Campos de Hielo Sur begins. We have to ascend 1400m with more than 250kg.

9 de octubre

9 de octubre
Campamento 1 / Camp 1

miércoles 10 de octubre

miércoles 10 de octubre
Arrastrando los kayaks hasta el campamento 2. / Dragging the kayaks to camp 2.

viernes 12 DE OCTUBRE

viernes 12 DE OCTUBRE
Terminamos de portear hasta el campamento 2, donde comenzaba la nieve y a medio camino entre el mar y la meseta de Campos de Hielo Sur. / We end our carrying of our gear to camp 2, where the snow began half way between the sea and the plateau of Campos de Hielo Sur.

viernes 12 de octubre

REPORTE 8:
Ya hemos subido con nuestros kayaks y equipos hasta los 500 metros de altura. Ahora nos encontramos a medio camino entre el Fiordo Exmouth y la meseta de los Campos de Hielo. Para este porteo hemos tenido que utilizar cuerdas para izar los kayak por pendientes muy escarpadas, y cruzar bosques muy densos. En este momento nos encontramos al borde de la nieve, por lo que tendremos que utilizar los esquíes para el próximo tramo de porteo.

We have already gone up with our kayaks and gear 500m of altitude, finding ourselves midway to our destiny, between the Exmouth Fjord and the plateau of Campos de Hielo.To carry the gear this far, we had to use ropes to lift the kayaks through steep slopes, and cross very dense forests.At this moment we find ourselves at the border of the snow, for what we will have to use our skis for the next stretch of carrying our gear.

lunes 15 de octubre

lunes 15 de octubre
Porteando al campamento 3, el último antes de entrar a Campos de Hielo. / Carrying our gear to camp 3, the last before Campos de Hielo.

lunes 15 de octubre

REPORTE 9:
Hemos establecido nuestro campamento 3 a 900 mts. de altura. Hoy esperamos alcanzar la meseta de Campos de Hielo Sur. El porteo estuvo díficil ayer por una tormenta que nos sorprendió, con poderosas rachas de viento que complicaban el avance por la nieve. Ya ha dejado de llover y ha comenzado a nevar.

We’ve established our second camp at 900mt of altitude. We hope to be able to reach the plateau of Campos de Hielo Sur today.Carrying our gear yesterday was very hard due to a storm that surprised us with its powerful gusts of wind that made it difficult to advance in the snow. It has stopped raining and started to snow.

jueves 18 de octubre

jueves 18 de octubre
Nuestro último campamento antes de entrar a la meseta de Campos de Hielo. Estamos a pocos metros de su borde. / Our last camp before entering the plateau of Campos de Hielo. We are a few meters from its border.

jueves 18 de octubre

REPORTE 10:
4 días de temporal y viento blanco nos han obligado a detener nuestro porteo y refugiarnos en nuestra carpa a la espera de mejores condiciones climáticas. Hemos realizado algunos intentos para desplazarnos pero la bajísima visibilidad nos ha instado a retornar, especialmente por lo accidentado del sitio por el que nos desplazamos.

4 days of storm and a white wind have forced us to pause our carrying of our gear and take shelter in our tent to wait for better weather conditions. We have made attempts to move but an extremely low visibility made us change our minds, especially for the dangers associated to the site that we are in.

VIERNES 19 DE OCTUBRE DE 2007

VIERNES 19 DE OCTUBRE DE 2007
Remontamos la meseta Caupolicán o meseta del Capitán y la zona alta del glaciar Brüggen. Los kayaks ahora serán nuestras pulkas. / We remounted the Capitan plateau and high zone of the Brüggen glacier. The kayaks will now be our means of transportation.

sábado 20 de octubre

sábado 20 de octubre
Una parada para hidratarnos. / A stop to rehydrate.

Domingo 21 de octubre

Domingo 21 de octubre
La nieve se confunde con el blanco de la niebla. Nos sentimos dentro de una pelota de ping-pong. Para mantener el rumbo utilizamos un GPS.

lunes 22 de octubre

lunes 22 de octubre

lunes 22 de octubre

lunes 22 de octubre
Construyendo un muro para protegernos del viento

martes 23 de octubre

REPORTE 11:
Finalmente decidimos continuar hacia Campos de Hielo, a pesar de las malas condicionhes climáticas. El día de ayer remontamos el sector alto del Glaciar Brüggen (o Pio XI), terminando el porteo a 1.400 mts. de altura, y avanzando 1/3 de nuestra ruta por la Meseta Caupolicán. Estamos muy próximos a alcanzar nuestro principal objetivo exploratorio: el Lago Greve.

We finally decided to continue to Campos de Hielo, even with the rough weather. Yesterday we reached the high area of the Brüggen Glacier (better known as Pio XI), finishing with the carrying of our gear at 1,300m of altitude, and advancing 1/3 of our way through the Capitán plateau.We are very close to reaching our primary goal of exploration, Lake Greve.

23 de octubre

23 de octubre
Chubascos de lluvia y viento, y escasa visibilidad, son las condiciones que nos acompañan en la mayor parte de nuestra travesía por la meseta Caupolicán.

MIERCOLES 24 DE OCTUBRE

MIERCOLES 24 DE OCTUBRE
Al amanecer podemos contemplar por casi una hora el espectáculo que nos rodea. Luego se cerrará para no abrirse más. Atrás de nuestro campamento se ve el volcán Lautaro. / At dawn we are able to sit and watch for about an hour the spectacle that surrounds us. It will then close to never again open. Behind our campground we can see the Lautaro volcano.

Miércoles 24 de octubre.

Miércoles 24 de octubre.
Una parada para ajustar los equipos y contemplar la inmensidad de la meseta Caupolicán. Al fondo nos esperan las cumbres inexploradas del Cordón del Gaviotín.

miércoles 24 de octubre

REPORTE 12:
Hoy, después de 10 días nublados, hemos visto el sol junto a fragmentos del cielo azul por algunos segundos. Ayer avanzamos 12 Km. por la Meseta del Capitán con viento y lluvía permanente. Ahora estamos internandonos por un terreno que no ha sido nunca visitado por el ser humano.

Today, after 10 cloudy days, we saw the sun and fragments of a blue sky for a few seconds.Yesterday, we advanced 12km through the Capitán plateau, with a permanent wind and rain.We are now starting to explore a land which has never before been visited by a single human soul.

JUEVES 25 DE OCTUBRE

JUEVES 25 DE OCTUBRE
Llegando al borde de la meseta ascendemos hacia un portezuelo en busca de una bajada al lago Greve. / Arriving at the border of the plateau we ascend to a col in search of a way to descend to lake Greve.

jueves 25 de octubre

REPORTE 13:
Ayer terminamos nuestro cruce por Campos de Hielo, avanzando con una lluvia torrencial y un viento del oeste que nos hacía díficil mantenernos en pie. Ahora nos encontramos a 1.400 metros de altura, sobre el cordón cordillerano que tendremos que descender para alcanzar el Lago Greve, cruzando una selva muy compacta en la parte baja. Esperamos que este extenso período de lluvias sobre los hielos no hayan generado una banquisa muy consolidada en el lago, lo que nos dificultaría su cruce.

Yesterday we finished crossing through Campos de Hielo, advancing with a torrential rain and a west wind that made it difficult for us to keep on our feet. We now find ourselves at 1400 meters of altitude, over the mountains, which we will have to descend in order to reach Lake Greve, crossing a very compact forest of a low canopy.We hope that this long period of rains has not formed a snow cape, which would difficult our crossing significantly.

Ruta de la expedición por Campos de Hielo Sur y el lago Greve

Ruta de la expedición por Campos de Hielo Sur y el lago Greve

VIERNES 26 DE OCTUBRE

VIERNES 26 DE OCTUBRE
Las nevadas nocturnas dejaron sepultado nuestro campamento. / The night snowfalls left our camp buried.

sábado 27 de octubre

sábado 27 de octubre
Nuevamente nuestro campamento amanece sepultado. / Once again our camp buried.

Sábado 27 de octubre

Sábado 27 de octubre
Soltando el anclaje de un kayak. debemos tener mucho cuidado de que no se nos escapen... / Loosing up the hooks of one of the kayaks.

Sábado 27 de octubre

Sábado 27 de octubre
Descendemos con baja visibilidad desde el portezuelo hasta un filo. / We descended we a low visibility to an edge.

DOMINGO 28 DE OCTUBRE

DOMINGO 28 DE OCTUBRE
Una ventana durante la mañana nos permite mirar magníficas montañas desde el filo en el que acampamos. / A window in the morning allows us to look at the magnificent mountains from the edge from which we are camping.

Domingo 28 DE OCTUBRE

Domingo 28 DE OCTUBRE
Fragmentos de cielo azul son un placer para el espíritu. Good Bye Blue Sky de Pink Floyd es nuestro estribillo oficial...

28 de octubre

28 de octubre
Desde el filo logramos ver parte del glaciar Lautaro y del lago Greve, y algunas de las imponentes paredes de granito que bordean al lago. A este cordón montañoso, libre de toda incursión humana anterior, le pusimos "Cordón del Gaviotín", por haber visto pasar una de esas aves marinas cuando nos aproximábamos por la meseta Caupolicán. / From the edge we were able to see part of the Lautaro glacier and lake Greve.

Domingo 28 DE OCTUBRE

Domingo 28 DE OCTUBRE
Continuamos avanzando por el filo. La suave pendiente nos permite bajar los kayaks sin usar cuerdas ni anclajes. / We continue to advance on the edge.

domingo 28 de octubre

domingo 28 de octubre
En las zonas de mayor pendiente debemos utilizar una cuerda y estacas de nieve para descender los kayaks.

Domingo 28 de octubre

Domingo 28 de octubre

Domingo 28 de octubre

Domingo 28 de octubre
Foto tomada desde un cerro donde hicimos primera ascención. Arriba a la derecha se ve el portezuelo por el que salimos de Campos de Hielo.

Domingo 28 de octubre

Domingo 28 de octubre
Detalle de una cumbre en esta cadena de montañas que se mantenía absolutamente inexplorada.

Domingo 28 de octubre

Domingo 28 de octubre
Abajo se observa parte de la laguna congelada hasta donde bajaremos desde el filo en el que nos encontramos. Al fondo a la derecha, la lengua noreste del glaciar Brüggen.

Domingo 28 DE OCTUBRE

Domingo 28 DE OCTUBRE
Descendemos una pared de 600 metros de desnivel y una pendiente de 50°-70°. La amenaza de avalanchas es permanente. / We descend through a 600m and a slope of 50 -70°.

Lunes 29 de octubre

Lunes 29 de octubre
Entre el bosque y una laguna congelada, 500 metros de desnivel nos separan del lago Greve. / We enter into the woods, 500m separate us vertically from lake Greve.

Lunes 29 de octubre

Lunes 29 de octubre
Preparándonos para una merecida cena después de un día muy duro. / A well deserved dinner after a very hard day.

Martes 30 DE OCTUBRE

Martes 30 DE OCTUBRE
Bajamos por el bosque hacia el lago Greve. En cualquier momento aparecerán los hobbits... en esta zona nos cruzamos con varios senderos de huemules. / We descended through the forest in the direction of lake Greve.

MARTES 30 DE OCTUBRE

MARTES 30 DE OCTUBRE
Nuestro primer campamento al borde del lago Greve. En el lugar observamos varios niveles de paleoterrazas. Las más altas superan los 300 metros sobre el actual nivel del lago, lo que convierten a este sitio en un lugar extraordinario para los estudios glaciológicos. También encontramos numerosas huellas de huemules, indicios que vendrían a extender el conocimiento sobre las áreas de poblamiento de este ciervo en peligro de extinción. / Our first campground bordering the Greve lake.

30 de octubre

30 de octubre
Acampamos frente a la lengua nororiental del glaciar Brüggen. Su apareciencia nos evoca un castillo de mármol. / We are in front of the unexplored arms of the Brüggen glacier.

Ruta del descenso al lago greve desde Campos de Hielo Sur

Ruta del descenso al lago greve desde Campos de Hielo Sur

JUEVES 1 DE NOVIEMBRE

JUEVES 1 DE NOVIEMBRE
Damos comienzo a la primera navegación histórica del lago Greve. / We begin on what is the first historical navigation of lake Greve.

Jueves 1 de noviembre

Jueves 1 de noviembre
Navegamos entre los bosques inundados que bordean varios sectores del lago Greve. Antes de que este lago se formara, estos árboles se levantaban a 150 metros de altura, sobre las laderas de la cuenca que daba formación al río Greve, ahora embalsado por el glaciar Brüggen, que le ha cerrado el paso como un inmenso dique de hielo.

JUEVES 1 DE NOVIEMBRE

JUEVES 1 DE NOVIEMBRE
Atardece en el área central del lago Greve, que posee una superficie similar a la del lago Villarrica en la décima región. Bajo estas aguas está sepultado el gran valle donde el noruego Samsing intentó fundar una estancia ganadera. / Dusk at the central area of lake Greve.

VIERNES 2 DE NOVIEMBRE

VIERNES 2 DE NOVIEMBRE
Durante la noche el viento empuja este inmenso témpano hasta dejarlo junto a nuestro campamento. La línea de esta costa aparece segmenteda en las cartas de la Armada, lo que deja entrever el desconocimiento que existe sobre los límites de este gran espacio lacustre, nunca antes explorado. / A gigantic iceberg arrives near our campground.

2 de noviembre

2 de noviembre
Nos preparamos para la segunda jornada de navegación por el lago Greve.

VIERNES 2 DE NOVIEMBRE

VIERNES 2 DE NOVIEMBRE
Comienza nuestro segundo día de navegación por el Greve. / Our second day sailing on the Greve begins.

Viernes 2 de noviembre

Viernes 2 de noviembre

Ruta de la travesía por el lago Greve

Ruta de la travesía por el lago Greve

Para ver este video en alta calidad hace click en el botón "HQ"

Martes 6 de noviembre

Martes 6 de noviembre
El graciar Guacolda nos ha cortado el paso. Debemos buscar una ruta alternativa, remontando la montaña para alcanzar los valles vecinos. / We should leave the Guacolda glacier and look for a route through neighboring valleys.

MARTES 6 DE NOVIEMBRE

MARTES 6 DE NOVIEMBRE
Nos alejamos del glaciar Guacolda y su azul profundo.

Jueves 8 de noviembre

Jueves 8 de noviembre
Debemos caminar por los troncos tumbados, cuidando de no caer entre ellos. El suelo está varios metros más abajo de nosotros.

Viernes 9 de noviembre

Viernes 9 de noviembre
Estos bosques son el obstáculo más difícil que hemos tenido que superar hasta el momento

Sábado 10 de noviembre

Sábado 10 de noviembre
A la feliz salida de la selva somos recibidos por estos dóciles huemules. El huemul (Hippocamelus bisulccus) es un ciervo endémico del sur de América del Sur, ya que sólo habita en Chile y Argentina. Esta especie se encuentra declarada en “peligro de extinción” en ambos países y por organismos internacionales, por lo que distintas ONG’s, universidades e instituciones estatales han elaborado diversas estrategias para evitar su extinción y poder recuperar sus poblaciones.

Domingo 11 de noviembre

Domingo 11 de noviembre
Hemos alcanzado la laguna del frente occidental del Glaciar Guacolda y nos preparamos para bajar el rio Kaweshkar y navegar hasta Puerto Edén. No más porteos... / Ready to sail to Puerto Edén. No more moving our gear…

DOMINGO 11 DE NOVIEMBRE

DOMINGO 11 DE NOVIEMBRE
Nuestro primer campamento de regreso en el mar, en la desembocadura del rio Kaweshkar. / Our first campground back to sea, at the mouth of the Kaweskar river.

lunes 12 de noviembre

REPORTE 13:
Después de realizar la primera navegación y exploración del Lago Greve, recorriendo más de 50 km entre sus támpanos a la deriva, enfrentamos grandes dificultades para superar el glaciar Guacolda y llegar a la laguna donde nace el río Kaweskar. Para eso tuvimos que buscar una ruta entre las montañas vecinas donde tuvimos que cruzar bosques muy cerrados y desplazarnos por las turbas en las zonas altas.
Ayer realizamos el 1° descenso en kayak del río Kaweskar y ahora estamos en su desembocadura. Así, finalmente, hemos retornado al mar. Esperamos estar llegando en un par de días a Puerto Edén.

martes 13 de noviembre

REPORTE 14:
Estamos acampando en la Angostura Inglesa a la espera de corriente favorable para cruzarla. Creemos que llegaremos a Puerto Edén hoy en la noche o mañana a medio día. Ayer navegamos hasta este punto con viento en contra, lluvia y granizos.

Jueves 15 de noviembre

Jueves 15 de noviembre
El sol nos da una breve bienvenida a nuestra llegada a Puerto Edén, luego de cerca de un mes sin verlo. / The sun has welcomed us arriving at Puerto Edén, after almost a month without seeing it.

jueves 15 de noviembre

REPORTE 15:
Finalmente hemos regresado a Puerto Eden, precisamente a la Capitania de Puerto, lugar de donde zarpamos hace 43 dias, despues de cruzar un extenso territorio nunca antes explorado. Cruzamos la zona alta de glaciar Brüggen y bajamos por una escarpada cadena montañosa y espesos bosques hasta llegar al Lago Greve, recorriendo los 50 km que separan sus puntos extremos, y visitando los brazos de los glaciares Greve 1 y Greve 2, el glaciar Lautaro, otro pequeño sin nombre, y superando varia banquisas, en ocasiones muy consolidadas. Para retomar el mar, superamos los imponentes saltos que desagüan este lago, y navegamos las dos lagunas del frente del glaciar Guacolda o Benito, cruzando entre ambas un bosque muy denso, por un valle cercano al que accedimos a traves de las cumbres vecinas. También realizamos el primer descenso del Rio Kaweshkar, donde vimos varios huemules. Una vez llegando al mar cruzamos el Canal Messier, la Angostura Inglesa y el Paso del Indio en dos dias. Ahora con Roger nos estamos preparando para zarpar mañana (viernes 16) con destino a la isla Madre de Dios, donde exploraremos el Karst del sector norte de la isla, en busca de cavernas, sitios arqueológicos y estalagmitas, para un estudio que busca reconstruir los climas pasados de esta región. Un gran abrazo a mi amigo y compañero Mario Sepúlveda, quien regresa a Santiago, a bordo del RO-RO EVANGELISTAS de NAVIMAG. Su tenacidad y fortaleza de espíritu fueron esenciales para terminar con éxito esta etapa de la expedición.

We are finally back in Puerto Edén, at the same place where we set sail 43 days ago, after crossing and extensive territory never before explored. We crossed the high zone of the Brüggen glacier and we descended a steep mountain range and dense forests to get to Lake Greve, covering the 50km that separate its extreme points and visiting the arms of the glaciers Greve 1 and Greve 2, Glacier Lautaro, another small one with no name, and overcoming the sea ice, on many occasions. To get back to the ocean we had to overcome the imposing falls that drains this lake, we sailed the two lagoons in front of the Guacolda or Benito glacier, crossing between both of them a very dense forest, through a near valley to which we got through the neighboring peaks. We also made the first descent of the Kaweshkar River, where we saw many huemul. Once we reached the ocean, we crossed the Messier Channel, “Angostura Inglesa” and the Paso del Indio in two days, with nice sunny days, which made us forget for a moment of the usual heavy rain and hail...a month ago we hadn’t seen even for a moment. Now with Roger Rovira we will be preparing to set sail tomorrow (Friday 16th), destined to Madre de Dios, where we will explore the Kart and the northern area of the island, in search of caverns, arqueological sites, and stalagmites, for a study in search of reconstructing the past climates of this region.A big hug to my friend and partner Mario Sepúlveda P. who will be returning to Santiago, in board of NAVIMAG’s RO-RO. His tenacity and strength of spirit were essential to finish this journey successfully.

VIERNES 16 DE NOVIEMBRE

VIERNES 16 DE NOVIEMBRE
Zarpamos de Puerto Edén a las 18:00 hrs. y navegamos hasta un rancho de pescadores en la isla Crossover, en el Paso del Indio. / We raised anchor from Puerto Edén at 18:00 and paddled until we reached a fisherman ranch in Crossover island located in Paso del Indio.

16 de noviembre

16 de noviembre
El caiquén es un ave muy común en esta zona de los canales.

Domingo 18 de noviembre

Domingo 18 de noviembre
Siguiendo a Roger bajo la lluvia

Domingo 18 de noviembre

Domingo 18 de noviembre
una bonita cascada en la orilla oeste del canal Wide

lunes 19 de noviembre

REPORTE 16:
Hoy amanecimos en nuestro campamento en el Canal Wide, frente al Seno Europa. Esperamos alcanzar en la tarde la isla Topar y quizás, si las condiciones lo permiten, la Isla Madre de Dios.

We rised this morning in our campground at the Wide channel, in front of Seno Europa. We hope to reach the island of Topar and maybe, if the weather allows it, the island of Madre de Dios.

MARTES 20 DE NOVIEMBRE

MARTES 20 DE NOVIEMBRE
Encontramos esta piedra lobera en el canal Trinidad. / We found this rock with sea lions in the Trinidad channel.

MARTES 20 DE NOVIEMBRE

MARTES 20 DE NOVIEMBRE
Nos miramos con mutua curiosidad.

MARTES 20 DE NOVIEMBRE

MARTES 20 DE NOVIEMBRE
Lobos de un pelo en el canal Trinidad. El lobo de mar común (Otaria flavescens) es una de las especies mamíferas más comunes de Patagonia occidental. A menudo se les ve en las costas o roqueríos descansando con sus crías o "popes". Es un lobo de "un pelo", ya que su piel tiene una sola capa de pelos, lo que lo diferencia de los lobos de "dos pelos" o finos. El lobo marino forma colonias en la época de reproducción, donde un lobo macho custodia a su "harén" de hembras dentro de un territorio que él delimita.

MARTES 20 DE NOVIEMBRE

MARTES 20 DE NOVIEMBRE
Al final del fiordo Lamero encontramos una fuerte corriente de marea en un paso muy angosto. En esta zona es posible distinguir antiguas señales de presencia humana, como conchales y pequeñas bahías con presas de piedra, construídas para capturar peces aprovechando los cambios de marea. Sus aguas protegidas, costas de suaves pendientes, abundancia de mariscos y otros frutos del mar, y la proximidad de loberías y pungüineras, debieron hacer de este sector un área privilegiada para el poblamiento humano. / At the end of Lamero fjord we found a strong tidal current in a narrow pass. In this zone it is possible to distinguish signals of past human presence with piles of seashells and small bays with rocks arranged in order to make a fish trap with the tidal changes. Its sheltered waters, soft slopes, abundance of seafood and the proximity to sea lions and penguins should have made of this zone a great area for human settlement.

MIÉRCOLES 21 DE NOVIEMBRE

MIÉRCOLES 21 DE NOVIEMBRE
Esta pequeña cascada es el único obstáculo que separa al fiordo Lamero del lago que se ubica inmediatamente al sur. En las cartas del Instituto Geografico Militar este lago figura erróneamente como un brazo de mar, y en la carta del SHOA de la Armada, como inexistente. Desde este lago un porteo de sólo 200 metros nos separa del Brazo Lastarria en el seno Barros Luco. En la tradición oral de los habitantes de Puerto Edén -entre los que se encuentran los ùltimos descendientes de los antiguos canoeros que habitaron estos archipiélagos- se registra la exstencia de este acceso estratégico al seno Barros Luco, con el que podían evitarse los peligros de salir a mar abierto por el canal Trinidad. / This small waterfall is the only obstacle that separates the Lamero fjord from the lake south of it. In the maps of the Instituto Geografico Militar, this lake wrongly appeares to be a fjord, and in the SHOA chart from the army does it does not figure at all. From this lake we will have to carry our gear for just 200 meters to the Brazo Lastarria in the Seno de Barros Luco. In the oral tradition of the Puerto Edén inhabitants –from who we can still find the last descendants of the ancient canoe paddlers that lived in this archipielago- known is the existence of this strategic access to the Seno de Barros Luco, with which the dangers of getting into open sea via the Trinidad channel can be avoided.

MIERCOLES 21 DE NOVIEMBRE

MIERCOLES 21 DE NOVIEMBRE
Alcanzamos la caleta San Pedro, en donde estabecimos nuestro campamento base. En la pared de caliza distinguimos las lìneas verticales producto de la erosión y corrosión producida por las precipitaciones, y las marcas horizontales que dan cuenta nivel del mar hacia finales del cuaternario, antes de que se alzara la isla producto del rebote isostático producido por el retiro de los hielos. / We reached the San Pedro cove, where we established our base camp. In the limestone wall we distinguished vertical lines product of the erosion and corrosion caused by the constants rains, and the horizontal lines serve as information of the sea level at the end of the Quaternary, before the island rose as a result of the isostatic rebound caused by the retreat of the ice.

miércoles 21 de noviembre

REPORTE 17:
Después de cruzar el Canal Trinidad e internarnos por el Fiordo Gamero, hemos llegado finalmente al centro de la Isla Madre de Dios. Hoy cruzamos un pequeño istmo para alcanzar el Seno Barros Luco, desde donde remontaremos el Karst en busca de cavernas inexploradas.

After crossing the channel of Trinidad and entering deep through the Gamero fjord, we have reached the center of the island of Madre de Dios.Today we will cross a small isthmus to reach the Seno Barros Luco, from where we will remount the Karst in search of unexplored caverns.

JUEVES 22 DE NOVIEMBRE

JUEVES 22 DE NOVIEMBRE
Navegamos por el borde del monte Vertical hasta salir a mar abierto, encontrando varias cavernas cerca de la costa. De esta forma comprobamos la factibilidad de que los antiguos canoeros hayan podido acceder a esta zona en sus precarias embarcaciones, alcanzando sitios como la caverna de la ballena. / We sailed at the border of the Vertical mount until we reached open sea, finding several caverns near the coast. This way we demonstrated the feasibility that the ancient canoe paddlers were able to get into this zone their precarious vessels, reaching places like the Ballena cavern.

Jueves 22 de noviembre

Jueves 22 de noviembre
Paramos a almorzar en esta playa en el fondo de una caleta muy potegida

VIERNES 23 DE NOVIEMBRE

VIERNES 23 DE NOVIEMBRE
Remontamos el karst al norte del seno Barros Luco. Impresiona ver en esta poza cumbrera un nothofagus con su raíz completamente sumergida en el agua y apenas adherida a la roca, quizás alimentándose sólo de los nutrientes que trae la lluvia. / We reached the karst at the north of the Seno de Barros Luco. It is impressive to see in this pool at the summit a Nothofagus with its root completely submerged in the water and barely adhered to the rock, maybe feeding from the nutrients that the rain brings.

Viernes 23 de noviembre

Viernes 23 de noviembre
Hacia la zona alta de Madre de Dios, donde termina la selva comienza la turba...

23 de noviembre

23 de noviembre
Plantas carnívoras en la turba (Drosera uniflora)

VIERNES 23 DE NOVIEMBRE

VIERNES 23 DE NOVIEMBRE
Explorando el karst del norte de la isla Madre de Dios. / Exploring the karst at the north of the island of Madre de Dios.

VIERNES 23 DE NOVIEMBRE

VIERNES 23 DE NOVIEMBRE
Lanzamos piedras para examinar la profundidad de los pozos. / We threw rocks in order to have an idea of how deep the well was.

VIERNES 23 DE NOVIEMBRE

VIERNES 23 DE NOVIEMBRE
escudriñamos en este karst nunca antes explorado. / We explored this virgin karst.

viernes 23 de noviembre

REPORTE 18:
Antes de ayer llegamos al seno Barros Luco cruzando un pequeño itsmo. Desde el brazo Lastarria continuamos hacia el oeste, hasta la Caleta San Pedro, donde establecimos nuestro Campamento base. Ayer doblamos el Cabo Vertical y salimos a mar abierto, navegando entre roquerios y abismos de caliza blanca. Al retornar exploramos una caverna en la base del Monte Vertical y otra en la Caleta San Pedro. Hoy remontamos el Karst, próximo a nuestro campamento base, descubriendo algunos pozos y en la entrada un gran sumidero, muy prometedor, que descenderemos mañana sábado. Un abrazo para Mario Sepúlveda que ahora pasará una temporada en el Ojos del Salado, siendo probablemente el hombre que va a vivir a mayor altura en el mundo (5.300 mts!)

The day before yesterday we reached Seno Barros Luco, crossing a small isthmus. From the Lastarria arm we continued west to Caleta San Pedro, where we established our base camp.Yesterday we turned on Cabo Vertical and went out to open sea, sailing between rockeries and abysses of white limestone.At our return we explored a cavern at the base of Mount Vertical and another at Caleta San Pedro. Today we remounted the Karst, next to our base camp, discovering some pools and at the entrance a great sewer, quite promising, which we will descend tomorrow.A big hug for Mario Sepúlveda who will now spend some time in Ojos del Salado, probably to being the man to live at the highest altitude (5,200mt!) .

SABADO 24 DE NOVIEMBRE

SABADO 24 DE NOVIEMBRE
Descubrimos un sumidero muy profundo y vertical, en el fondo de una magnífica dolina con forma de embudo. En el camino nos topamos con un coipo, que seguimos hasta su madriguera, sin lograr fotografiarlo. / We discovered a very deep and vertical drain. On our way we encountered a “coipo” that we followed till its burrow, but we were not able to photograph it.

DOMINGO 25 DE NOVIEMBRE

DOMINGO 25 DE NOVIEMBRE
Exploramos un segundo sumidero. / We explored a second drain.

DOMINGO 25 de noviembre

DOMINGO 25 de noviembre
La entrada del segundo sumidero era una gran bóveda con caos de bloques. / The entrance of the second drain was a great dome with blocks in chaos.

LUNES 26 DE NOVIEMBRE

LUNES 26 DE NOVIEMBRE
Exploramos "El Utero de la Madre", una extensa caverna, con una galería principal que supera los 700 metros de largo. Dejamos varias cavernas laterales sin explorar. Aquí va Roger subiendo una cascada en sus inmediaciones. / We explored the “Utero de la Madre” (mother’s womb), a vast cavern, its main gallery surpasses 700 meters in length. We left several side caverns uncovered. Here is Roger climbing a waterfall in its vicinity.

MARTES 27 DE NOVIEMBRE

MARTES 27 DE NOVIEMBRE
Exploramos la caverna vertical de la gran dolina, pero no podemos continuar hasta el final por no contar con material suficiente. / We explored the vertical cavern of the great dolina, but we are not able to continue to the end, because we don’t have the necessary equipment.

MIÉRCOLES 28 DE NOVIEMBRE

MIÉRCOLES 28 DE NOVIEMBRE
El el Utero de la Madre sacamos esta estalagmita para realizar una isotopía dirigida a recontruír los climas antiguos de Patagonia. / In Utero de la Madre we took out this stalagmite in order to make an isotopy for further study of past climates in Patagonia.

Datación con el método U/Th de la estagmita que encontramos en la caverna "Útero de la Madre", realizada por el Departamento de Geología de la Universidad de Trier, Alemania.

MIÉRCOLES 28 DE NOVIEMBRE

MIÉRCOLES 28 DE NOVIEMBRE
Marcando la posición de la entrada del Utero de la Madre (S50°07´04´´, W75°12´52´´), después de topografiar su galería principal. / Marking the position of the Utero de la Madre entrance, after making a topography of its main gallery.

Esta caverna, que hemos llamado "El Útero de la Madre", es una de las más extensas descubiertas hasta ahora en Patagonia.

jueves 29 de noviembre

REPORTE 19:
Mañana comenzaremos nuestro retorno a Puerto Edén. En el entorno de nuestro campamento alto en la Isla Madre de Dios descubrimos 3 sumideros. Uno que hemos llamado "El Útero de la madre", es quizás una de las cavernas más extensas descubiertas hasta ahora en Patagonia. Tiene por lo menos 700 mts. de extensión en su galeria principal, an la que encontramos estalagmitas que servirán para conocer los climas pasados de Patagonia. Otro sumidero, muy vertical y profundo, no lo pudimos explorar hasta el final por no contar con equipo suficiente. El tercero era una enorme boveda con caos de bloques, obstruida a unos cientos de metros de su entrada, que quizás forma un sistema con "El Útero de la Madre".


Tomorrow we will begin our return to Puerto Edén. In the surroundings of our high camp in the island of Madre de Dios we discovered 3 caverns. We named one of these “el Útero de la madre” (uterus of the mother), and is probably one of the most extensive caverns that have been discovered in this place until now, that has at least 700mts of extension in its main gallery.In it we found stalagmites that will be of use to research on past climates of Patagonia.Another sewer, quite vertical and deep, we were not able to explore to its end since we didn’t have the necessary equipment.The third one was an enormous dome, obstructed at about 100 meters of its entrance. It may form a system with the “Útero de la madre”.

lunes 3 de diciembre

lunes 3 de diciembre
Acampamos por última vez en isla Madre de Dios. Hemos iniciado nuestro retorno a Puerto Edén. / Our last camp in Madre de Dios Island. We have started our return to Puerto Edén.

lunes 3 de diciembre

REPORTE 20:
Hoy partimos de la Isla Madre de Dios. Cruzamos el canal Trinidad con fuertes chubascos del oeste y navegamos hasta una pequeña playa cerca del canal Wide, frente al Fiordo Europa. Esperamos llegar a Puerto Edén en 2 o 3 días.

Today we sailed from Madre de Dios island, crossed the Trinidad channel with a heavy west rain and paddled until we reached a small beach near Wide Channel, in front of Europa fjord. We hope to arrive soon to Puerto Eden, in about 3 days.

Martes 4 de diciembre

Martes 4 de diciembre
Cruzamos a lo ancho el canal Trinidad, recibiendo violentos chubascos y olas sobre los tres metros de altura desde el oeste. Llegando al cerro camello, el cielo se abrió y las condiciones cambiaron en pocos minutos a la calma total. / We crossed channel Trinidad, with violent showers and waves of 3 meters coming from the west. Once one the Camello hill, the sky cleared and the weather conditions changed in a matter of minutes to total calm.

Miércoles 5 de diciembre

Miércoles 5 de diciembre
Acampamos en el paso del Abismo, después de remar 12 horas continuas con viento y marea en contra. Hasta este punto ya hemos recorrido más de 1400 kilómetros desde que zarpamos de caleta Tortel. / We camped in the Abismo pass after paddling for 12 hours non stop, with the wind and tide against us. Up until this point we have covered more than 1400 kilometers from our starting point in Caleta Tortel.

Viernes 7 de diciembre

Viernes 7 de diciembre
Retornamos a Puerto Edén, a casa de nuestros grandes amigos don Manuel Maldonado y señora Tato. / We are back at Puerto Edén, in the house of our good friends, Manuel Maldonado and Mrs Tato.

lunes 10 de diciembre

lunes 10 de diciembre
Cambiamos la proa del kayak por la del ferry EVANGELISTAS de NAVIMAG.

lunes 10 de diciembre

REPORTE 21:
Viajamos en el ferry EVANGELISTAS de NAVIMAG, de Puerto Edén a Puerto Montt, siguiendo parte de la ruta que hemos navegado en kayak. Vamos a pasar las fiestas de fin de año con la familia, para luego retornar a la Península de Taitao y el Golfo de Penas, donde realizaremos la primera navegación histórica del río Mañiguales y primer cruce del lago Presidente Ríos, intentando identificar una posible ruta seguida por chonos y kawashkar para transitar entre el golfo de Penas y el archipiélago de los Chonos, y buscar indicios de una posible incursión de taladores de cipreces de las guaitecas en este lago hacia fines del siglo XIX y principios del siglo XX. También exploraremos las cavernas ubicadas en norte del Golfo de Penas en busca de estalagmitas y sitios arqueológicos, e intentaremos establecer si existen pingüineras en el área.

We traveled back in the NAVIMAG EVANGELISTAS Ferry from Puerto Edén to Puerto Montt, tracing back part of the route that we have kayaked before. We will enjoy the New Year’s Eve and Christmas parties with ours girlfriends and families, to then come back to the Taitao Peninsula and the Gulf of Penas, where we will execute the first historical navigation of the Mañiguales river and the first crossing of the Presidente Rios lake, trying to identify a route that was possibly used by the chonos and kaweshkar people to cross the land between the Chonos archipelago and the Gulf of Penas, and to search for clues of a possible raid of cutters of cypresses of the guaitecas at the end of the 19th century and beginning of the 20th. We will also explore the caverns located in the north of the Gulf of Penas to look for stalagmites and archeological sites, and a penguin community that according to previous precedents could be populated by a new species.

Rutas cubiertas por la expedición

Rutas cubiertas por la expedición
Mas de 2000 kilómetros recorridos aproximadamente en tres etapas. 300 kilómetros en la primera (enero a marzo de 2007), 1400 en la segunda (septiembre a diciembre de 2007), y 300 en la tercera (febrero de 2008)

PATAGONIA INCOGNITA

Este es el relato de una travesía exploratoria por los dominios recónditos de la Patagonia Occidental, una de las regiones más inhóspitas y menos conocidas del mundo. Amenazada por la depredación cancerígena de la especie humana, esta tierra indómita, uno de los últimos bastiones indemnes sobre el planeta tierra, clama por recibir la atención mundial para la conservación de sus espacios terrestres y marítimos bajo el estatus de Reserva de la Biósfera.

Uniendo los fragmentos de un famoso naufragio

Nos preparábamos para nuestro quinto viaje al archipiélago Guayaneco en busca del sitio exacto donde naufragó la fragata británica HMS Wager en 1741, accidente que dio origen a una de las más asombrosas sagas de la historia de la navegación, y que tuvo entre sus sobrevivientes a John Byron, un guardiamarina de diecinueve años que luego sería el comandante de la decimoquinta circunnavegación del planeta, el ocupante inglés de las islas Malvinas, y el abuelo del poeta Lord Byron.

En 2006 ya habíamos buceado hasta el último rincón de las rompientes del noroeste de la isla Wager, una de las mayores de ese archipiélago, sin encontrar ni un ínfimo rastro del buque. Aquella prospección submarina terminó dramáticamente con un furioso temporal, que nos arrebató uno de nuestros kayak con toda su carga, incluyendo nuestro campamento y un valioso detector de metales. Pero nuevos antecedentes pesquisados en archivos de Sevilla, Madrid y Londres, más la conversación con unos ancianos indígenas de Puerto Edén, que nos hablaron sobre dos cañones que habían visto cuando navegaban en canoa por el área del naufragio, hace más de medio siglo, nos impulsaron a continuar con aquella búsqueda en esas desoladas costas de Patagonia occidental.

Desde Santiago de Chile viajamos con Juan Pablo Ortega más de 2500 kilómetros hasta la desembocadura del río Baker, que llega al mar abriéndose paso entre los dos campos de hielos continentales más grandes de Patagonia, sólo superados en tamaño por los de Antártica y Groenlandia.

Viajando por una peligrosa carretera de ripio y lodo que serpentea entre montañas brumosas y selváticas, finalmente llegamos al delta del Baker, donde está caleta Tortel, una villa de 400 habitantes, impregnada de las fragancias del ciprés y que cuelga de un peñón donde no hay lugar para calles, sino sólo para pasarelas peatonales.

Ahí daríamos comienzo a nuestra travesía. Pero antes tendríamos que pasar algunos días lidiando con la burocracia naval, que no quería autorizarnos a zarpar en nuestros kayak y a navegar en forma autosuficiente. Salvado este primer escollo, que por momentos parecía un peligro mayor que la peor tormenta, nos lanzamos ansiosos, a todo remo, en busca de las rompientes oceánicas donde sucumbió la fragata Wager.

Nuestra ruta hacia el océano era un extenso y angosto pasaje de canales laberínticos, con poderosas corrientes de marea y un marco grandioso de precipicios y cascadas que se hundían en la selva fría. A medio camino nos esperaba el canal Messier, un gran abismo que corre de norte a sur, dividiendo estos archipiélagos en dos secciones con climas bien diversos, siendo notoriamente más hostil hacia el poniente.

El mar de agua dulce por el que navegábamos, teñido del turquesa de los dos ríos más caudalosos y disputados de Chile, el Baker y el Pascua, se iba diluyendo conforme nos acercábamos a las aguas salobres y abismales del Messier. El furioso semblante de la entrada norte de este canal, que en otras ocasiones nos había obligado a esperar varios días para cruzarlo, ahora se presentaba sospechosamente apacible. Desconfiados, nos lanzamos sin perder tiempo, delirando a veces con el recuerdo de los cambios repentinos que nos sorprendieron en otros cruces extensos. Tal como temíamos, hacia el final del cruce se levantó un poderoso viento de proa, que nos obligó a dar vigorosas remadas para ganar metro a metro.

Dejando atrás el Messier, nos metimos por un pasadizo angosto, la “carrera fina”, como la llamaban los antiguos cazadores de lobos, donde izamos velas y nos fuimos medio surfeando medio volando sobre las olas, a una velocidad impresionante, afirmándonos en el remo y empapados en adrenalina, hasta topar con la decena de islotes fantasmagóricos que anuncian la entrada del canal Fallos, último país de los últimos canoeros del fin del mundo, y nuestra puerta de salida al océano Pacífico. Hacia el final del día quedamos en una playa de arenas blancas justo al frente de la isla Alacrán, donde hace medio siglo encontró la muerte el que sería el último líder de los habitantes ancestrales de estas comarcas, un grupo de nómadas canoeros que fueron considerados por largo tiempo como los humanos más primitivos del planeta.

Finalmente salimos al Pacífico por una angostura entre dos islas, surcando al instante olas largas y montañosas, muy intimidantes, que nos ocultaban el horizonte cuando nos sumergíamos en sus surcos, y que nos hacían sentir como unos pequeños puntos arrogantes cuando nos encumbrábamos sobre sus lomos. Al atardecer, en el desembarco, una ola nos atrapó con su remolino hasta expulsarnos fuera de sus dominios.

Estábamos sobre el istmo suroeste de la isla Byron. Ahí establecimos un campamento base y nos lanzamos por selvas y turbas a cruzar la isla hasta una playa ubicada en su extremo opuesto, frente a la isla Médora, sitio al que concurrieron por milenios los antiguos canoeros a buscar las piritas que usaban para encender el fuego, percutiéndolas con los cuarzos que abundan en todos los canales de Patagonia. Esta era la mítica isla del fuego, un pequeño peñón severamente acantilado y ubicado en uno de los puntos más extremos y expuestos de los archipiélagos. Frente a Médora, al final de una playa, estaba el lugar de los cañones señalado por los ancianos de Puerto Edén. El relato indicaba que el tiempo los había pegado a unas rocas, de las cuales ya parecían formar parte, y que sólo eran visibles con marea baja. Después de una breve búsqueda, regresamos sin éxito a nuestro campamento. En el camino encontramos una foca leopardo, solitaria, que nos enseñó cuan lejos podía alejarse de su hogar antártico, y cuál excelente dentadura le permitía ocupar el sitial de uno de los más feroces depredadores del mar.

Al día siguiente zarpamos de aquella playa, cortando como una lanza las olas que se sucedían y que nos elevaban sobre sus muros de agua. De regreso al laberinto, nos fuimos a explorar la costa oriental de la isla Byron, en busca de indicios de los antiguos canoeros, los mismos que rescataron al guardiamarina Byron y lo llevaron a la isla de Chiloé, la más austral de las posesiones europeas del siglo XVIII.

Hacia la tarde nos topamos con un hallazgo sorprendente. Al costado de la desembocadura de un río, y sobre una playa de lodo, encontramos las ruinas de un corral de piedra, que probablemente había sido construido por la misma etnia rescatista de los náufragos de la Wager. El mismo John Byron nos había dejado algunas pistas sobre el uso que pudieron haber dado a esa construcción al escribir que entre los métodos que emplean (los antiguos canoeros) para coger el pescado, uno consistía en hacer que los perros, convenientemente amaestrados, acorralaran los peces en el rincón de una posa o laguna, de donde los salvajes los sacaban con toda facilidad. Este hallazgo arqueológico, inédito en esa zona de los archipiélagos, despertó tal interés en la comunidad científica, que a poco comunicarlo en nuestra Página de Seguimiento en internet se organizó una misión científica para estudiarlo en profundidad.

Desde esa antigua construcción, y quizás tal como lo hizo la antigua tribu patagónica que rescató a Byron, cruzamos al sur de la isla Wager y la costeamos hacia el norte bajo el alero de su selva desbordante, en busca de los restos del casco de un buque de madera encontrado algunos meses antes por la Scientific Exploration Society in Dover. Revisando el entorno de ese hallazgo quedamos consternados al ver el daño perpetrado por esta expedición británica sobre ese frágil ecosistema, uno de los más indemnes del mundo, que postula ante la UNESCO para convertirse en reserva mundial de la biosfera. La tala de árboles para construir protecciones contra el viento y limpiar un terreno donde se montó una gran tienda, además de la basura abandonada, fueron el triste espectáculo. El pecio estaba situado en la cuenca de un pequeño río, a unos 30 metros de la costa, y en él se apreciaban parte de las cuadernas y del forro exterior de un buque de madera. Aunque el posterior análisis de muestras ha concluido que fueron construidos con encino inglés, una especie endémica del norte de Europa, y que datarían del siglo XVIII, para nosotros su identificación con el HMS Wager no resultaba concluyente, en razón de los numerosos naufragios de naves del viejo mundo ocurridos por entonces en esas aguas tormentosas. Nuestro objetivo, por tanto, eran los cañones y el lastre de fierro, prueba irrefutable de la identidad de las ruinas y del sitio exacto donde ocurrió el naufragio. Para encontrarlos nos zambullimos en la costa inmediata al hallazgo inglés, haciendo un minucioso barrido del fondo marino, que concluyó sin éxito después de una larga prospección que nos dejó extenuados y entumidos. Sobre la costa tuvimos mejor suerte, encontrando otras cuadernas, una vieja polea de madera, clavos forjados y una vara de ciprés labrada y enterrada, que creemos podría formar parte de la cruz levantada en 1766 por el Jesuita José García, durante la primera misa oficiada en esas latitudes.

Dando término a esa búsqueda, pero con el ánimo de retomarla en el futuro, nos fuimos hacia el sur, terminando de circunnavegar la isla Wager y volviendo a nuestro ritmo de navegación de larga distancia, ahora con un objetivo exploratorio muy distinto.

La desaparición de un lago en los dominios del huemul

Desde la violenta costa oceánica de Guayaneco retornamos al lado oriental del canal Messier, navegando sin tregua por ese laberinto de fiordos y canales en dirección al suroeste, con destino a la sede de la mayor colonia de huemules descubierta hasta ahora. El huemul es un ciervo endémico del cono sur de América, declarado en peligro de extinción, y los valles continentales al oriente de estos archipiélagos australes son uno de sus últimos refugios.

Pero esa zona además tenía otra particularidad que nos interesaba. En ella había ocurrido la súbita desaparición de un gran lago algunos meses antes, hecho que había concitado la atención de la prensa mundial. Deseábamos explorar la zona norte de esa cuenca vaciada, que anteriormente sólo había sido observada desde el aire.

Siguiendo una compleja red de canales acantilados, en los que tuvimos serios problemas para encontrar sitios donde instalar nuestros campamentos, alcanzamos finalmente el sobrecogedor frente del glaciar Bernardo, uno de los 16 que visitaríamos durante la expedición.

No terminábamos de alcanzar el fondo del fiordo Bernardo cuando ya divisamos desde los kayak unos puntos beige que se movían sobre la costa. Al aproximarnos comenzamos a distinguir nítidamente que se trataba de huemules, en gran número.

Después de desembarcar y ya muy cerca de ellos pudimos constatar algo más. No nos temían. Por el contrario, pudimos acercarnos hasta una distancia que casi nos permitía tocarlos. Estar entre esos hermosos animales, dóciles y silvestres, en un escenario de montañas de nieves enrojecidas por las últimas luces del atardecer, y con el magnífico glaciar Bernardo dominando en el fondo, fue una experiencia sublime. Algo en ello nos evocaba el Edén, o el último fragmento de un mundo perfecto que parece extinguirse irreversiblemente.

Más allá del glaciar estaba el lago desaparecido. Después de una breve inspección del área nos pareció más factible intentar el acceso por otro fiordo, el Témpano, ubicado más al sur.

Entonces vinieron dos días de navegación con un furioso vendaval, con nevadas, granizo y una ola corta de proa que hacía muy lento y fatigoso nuestro avance. Al final del segundo día logramos alcanzar el frente del glaciar Témpano, después de una larga navegación nocturna y casi 15 horas de remado continuo.

Desde ahí emprendimos una excursión que nos llevó por bosques, pantanos y montañas, donde también habían huemules. Hacia el final del camino subimos una morrena y de golpe apareció ante nosotros una inmensa cuenca lacustre vacía, con enormes témpanos esparcidos como naves varadas en seco, que nos dejó perplejos. Ciertamente, otro sitio que parecía irreal, como sacado de otro mundo.

Por los acantilados que flanqueaban esa gigantesca tinaja de hielos encontramos una ruta muy expedita que nos condujo hacia la zona norte del lago extinto, un área que nunca antes había sido visitada. En el lugar descubrimos un extenso valle que conectaba con el fiordo Bernardo, constatando así la factibilidad de que las poblaciones de huemules de Témpano y Bernardo formen en realidad una misma colonia.

Dejando atrás el lago desaparecido y el fiordo Témpano, seguimos camino al sur por el canal Messier, y ayudándonos con nuestras velas y un poderoso viento norte, que al final se transformaría en un terrible temporal, alcanzamos el pequeño poblado indígena de Puerto Edén, donde viven los descendientes de los últimos canoeros de Patagonia occidental. Ahí nos esperaba Mario Sepúlveda, con quién llevaríamos nuestra expedición a las cumbres de hielo de los Andes patagónicos. En 23 días habíamos recorrido cerca de 700 kilómetros. Pero, como se verá, eso era sólo el comienzo.

El mundo inexplorado tras un dique de hielo

El lago Greve y su entorno se mantenían como uno de los últimos grandes sectores inexplorados de la América meridional. Contenido en una cuenca amurallada por paredes de granito, bordeado por una selva fría en ocasiones más densa que lo más denso del Amazonas, y con siete lenguas glaciares vertiéndose sobre sus aguas, entre ellas la del glaciar más grande de Sudamérica, el Lago Greve aparecía en la imaginación como un universo inaccesible.

Nuestra expedición perseguía no sólo alcanzar sus aguas vírgenes, sino que cruzarlo entre sus puntos extremos, separados por más de 50 kilómetros, algo que para muchos se planteaba como un desafío imposible a causa de su densa capa de témpanos, que habitualmente forma una banquisa muy consolidada, ya sea por saturación, por congelamiento de las aguas intermedias, o principalmente, por el empuje del viento. A estas dificultades había que agregar la tan renombrada adversidad climática de la región.

Deseábamos realizar esta travesía de forma absolutamente autosuficiente, sin depósitos previos o el apoyo de una embarcación externa. También se planteaba el objetivo esencial de no intervenir el paisaje, abandonando equipos o dejando otro tipo de rastro.

Así zarpamos de Puerto Edén con Mario Sepúlveda, y después de navegar cerca de 110 kilómetros por el borde del promontorio Exmouth -en cuyo cabo estuvimos detenidos varios días esperando el fin de un temporal-, remontamos nuestro cuarto de tonelada de equipos hasta la Meseta Caupolicán o del Capitán, en Campos de Hielo Sur, una inmensa llanura helada que se elevaba sobre los 1400 metros de altura de la costa donde desembarcamos, en el interior del fiordo Exmouth, y que era la gran barrera que teníamos que superar antes de alcanzar el lago Greve, nuestro principal objetivo exploratorio.

Para remontar la meseta desde el mar tuvimos que atravesar selvas pantanosas, y ayudados de cuerdas y anclajes, izar nuestros kayak por una escarpada ladera de turbas y paredes escalonadas, siempre bajo el feroz azote de la lluvia o la ventisca.

Una vez en la meseta de hielo avanzamos cerca de 40 kilómetros hacia el norte, por un área no exenta del peligro de grietas ocultas, enfrentando una poderosa cellisca y ventisca del noroeste, y arrastrando los kayak como pulkas.

Nos movíamos por una bruma muy espesa, que se confundía con el blanco de la nieve, y que nos hacía sentir de viaje por un lugar abstracto y homogéneo, sin espacio ni tiempo. Resultaba difícil mantener el rumbo, pero guiados por el GPS pudimos llegar hasta el final de la meseta, donde se levantaba la imponente cadena de montañas que nos separaba del lago Greve, cadena que hasta ese momento se mantenía libre de toda incursión humana. Aquí comenzaba propiamente nuestra exploración.

Nos internamos en esas montañas hasta un portezuelo, por el que luego descendimos entre las grietas de un glaciar colgante, con una visibilidad que no superaba los 20 metros. Cruzando un filo y realizando la primera ascensión de una montaña innominada, nos descolgamos por una pared de granito cubierta de nieve, de 600 metros de desnivel, muy expuesta a avalanchas.

En la bajada íbamos construyendo sucesivas terrazas con nuestras palas, donde anclábamos y descolgábamos los kayak. En el último tramo nos alcanzó una noche absolutamente oscura, con nevadas y ventarrones, en la que no lográbamos ver con claridad hacia donde nos dirigíamos, y las operaciones, que no admitían errores, se hicieron especialmente difíciles de ejecutar.

En la base de la pared quedamos a 500 metros sobre el nivel del Lago Greve, dentro de la selva fría y en el borde de una laguna semicongelada, donde la capa de hielo no era suficientemente gruesa como para caminar, ni tan delgada como para navegar. Cruzar esa laguna de 700 metros de largo por su ribera de grandes rocas y caos de ramas, nos tomó casi 8 horas de intenso trabajo, que incluyeron varias zambullidas involuntarias, nada de agradables.

El último tramo para llegar al lago fue una ladera escalonada con paredes de granito, cubierta de una selva muy compacta, por la que tuvimos que descolgarnos, pasando los kayak entre enormes robles que se aferraban al granito vertical enredando sus raíces unos con otros hasta formar una sólida red comunitaria, que los sostenía a todos en pie.

Pasando por el costado de uno de los brazos del Glaciar Brüggen, finalmente volvíamos a navegar, pero esta vez hundiendo nuestros remos en aguas absolutamente vírgenes. En un gesto espontáneo de victoria, elevamos nuestros remos hacia el cielo. Éramos los primeros humanos en alcanzar este mundo oculto entre los Andes patagónicos.

Entonces nos pusimos a remar por las gélidas aguas del Greve, lanzándonos a cruzar los 50 kilómetros que nos separaban de las impresionantes cataratas que lo desaguan. La fortuna nos permitió contar con dos días prácticamente sin viento, lo que facilitó mucho la navegación. Sin embargo, en algunas zonas tuvimos que superar sendas banquisas, que nos obligaron a montarnos ocasionalmente sobre los témpanos.

Durante esta navegación contemplamos extasiados los siete glaciares que se vierten sobre este inmenso deposito de hielos de 240 kilómetros cuadrados de extensión, viendo algunos témpanos de tamaños colosales, nada de habituales en Patagonia. También encontramos bosques semisumergidos y una población desconocida de huemules. Todo eso convertía a este mundo inalcanzado en uno de los sitios más bellos que había visitado en mi vida.

Pero el trabajo no terminaba aquí. Por el contrario, adelante nos quedaba aún lo más difícil, que era cruzar el valle Kawashkar hasta el nacimiento del río por el que retornaríamos al mar. Ese cruce nos dejaría muy en claro porqué el Greve se mantenía inexplorado. Lo que vino entonces fue un durísimo porteo por los valles y montañas vecinas, sometidos a una lluvia infatigable, en el que avanzábamos en promedio menos de un kilómetro al día, moviéndonos a través de un denso entramado de vegetación, a veces tan denso que nos cerraba el camino como un muro, y que a menudo nos obligaba caminar a varios metros sobre el suelo, equilibrándonos sobre un caos de troncos tumbados, cubiertos de musgos y helechos que hacían invisibles los hoyos entre ellos.
También tuvimos que desplazarnos por pantanos y por unas paredes de un granito muy resbaloso, en cuyas bases nos aguardaban unos pozos mortales.

Superando esa formidable barrera llegamos a una laguna formada recientemente por el retroceso del Glaciar Guacolda. La laguna era alimentada por las aguas del lago Greve, que llegaban por debajo de este glaciar en forma de río subterráneo. Después de navegar su laberinto de témpanos nos lanzamos hasta el Fiordo Témpano por el Río Kawashkar, siguiendo con cautela sus rápidos incógnitos. Una vez en el mar, el ansiado mar, navegamos por la Angostura Inglesa con viento y marea en contra, para retornar así al pequeño muelle de madera de Puerto Edén donde habíamos zarpado 43 días antes.

Viaje al centro de los glaciares de mármol

Después de recuperar rápidamente algunos kilos en el cuerpo, al tiempo que cargábamos los kayak con el equipamiento necesario para el siguiente desafío, zarpamos de Puerto Edén hacia los archipiélagos de más al sur, esta vez acompañados por el espeleólogo catalán Roger Rovira.

Luego de nuestra incursión en Guayaneco, que ahora nos parecía tan lejana, nuevamente alcanzaríamos la costa oceánica, pero esta vez sería en uno de los sitios más tempestuosos del planeta, la costa occidental de la isla Madre de Dios, ubicada sobre los 50° de latitud sur, conocido como “los 50 aullantes” en la jerga marina, por los poderosos vientos que suelen presentarse en el área, a menudo sobre los 90 nudos.

Nuestro primer objetivo consistía en alcanzar la boca de entrada del seno Barros Luco, que desde el interior de la isla Madre de Dios se abre precisamente hacia el océano. Sabíamos que no sería fácil. Un par de años antes el Centre-Terre había hecho siete intentos fallidos por ingresar a ese seno desde el océano, usando grandes botes neumáticos con poderosos motores fuera de borda.

Nuestra estrategia sería alcanzar aquel seno siguiendo una ruta distinta, que conjeturábamos podía ser la misma que usaban los antiguos canoeros para acceder a esa peligrosa costa oceánica. El acceso de los indígenas a esa costa había sido probado por aquellos expedicionarios franceses cuando descubrieron una caverna con pinturas rupestres en un cabo de Madre de Dios que mira al Pacífico, dejando abierta la interrogante de cómo pudo alcanzarse semejante sitio en una embarcación tan frágil como la canoa kawashkar.

Junto a este objetivo también nos proponíamos remontar el karst ubicado inmediatamente al norte del seno Barros Luco, en un área que nunca antes había recibido la incursión de expedición alguna. Esperábamos descubrir cavernas, topografiarlas, y pesquisar estalagmitas que sirvieran para apoyar un estudio sobre los climas antiguos de Patagonia.

Así, desde Puerto Edén fuimos pasando progresivamente de canales más estrechos y seguros, a otros más abiertos y expuestos. Al final nos esperaba el famoso canal Trinidad, que pensábamos sería nuestra mayor dificultad. Estábamos en lo correcto, pero tendríamos que esperar hasta nuestro retorno para conocer su furia implacable. En la ida no nos presentó mayores dificultades. Fuimos siguiendo la línea de su costa sur, y a la altura del fiordo Lamero, comenzamos a penetrar los dominios del mármol hacia el corazón de Madre de Dios, cruzando un complejo laberinto de fiordos, en ocasiones tan angostos que formaban corrientes de marea imposibles de remontar a remo, lo que nos obligaba a desembarcar y tirar los kayak desde la orilla. Al final de ese pasaje de canales y fiordos estrechísimos encontramos una pequeña cascada. Más allá se ubicaba un lago que no figuraba en las cartas náuticas y topográficas, al haberse interpretado erróneamente por los cartógrafos que se trataba de la continuación del fiordo.

Hacia el final del lago, y después de portear los kayak por un trecho de 200 metros, alcanzamos las profundidades del Seno Barros Luco, hecho que venía a confirmar nuestra hipótesis sobre la factibilidad de esa ruta para alcanzar aquella área. Al día siguiente cruzábamos triunfales el formidable pórtico de mármol formado por los picos Abril y Vertical, alcanzando así la costa occidental de Madre de Dios.Retornando al interior del seno y levantando un campamento base, iniciamos una difícil ascensión hacia lo alto del karst. La selva compacta en las partes bajas y protegidas, y el viento huracanado con lluvia o granizo en las partes altas y abiertas, ponían nuevamente a prueba nuestra fortaleza física y moral. Realizando la primera ascensión de una cumbre al final de un cresta montañosa, bajamos entre turbas y bosques hasta la virginidad cárstica, donde levantamos nuestro campamento alto. Desde aquí dirigiríamos nuestras exploraciones hacia distintas zonas del interior de la isla. Haciendo otros dos viajes al campamento bajo, remontamos todo el equipamiento necesario, como cuerdas, spits y material topográfico. En los días siguientes nuestra intensa exploración comenzó a arrojar resultados. Primero fue un sumidero que se perdía en un caos de bloques hacia las profundidades de una enorme bóveda. Luego vino una magnífica depresión en forma de embudo, una sima o caverna vertical con una gran cascada que descendimos con cuerdas, pero que no pudimos explorar en su totalidad por no contar con material suficiente. De regreso a nuestro campamento alto nos topamos con un coipo, que seguimos hasta su madriguera, sin lograr fotografiarlo. El camino era un bosque compactísimo, lleno de pozos de mármol ocultos por la vegetación. Las piedras que arrojábamos en ellos parecían no encontrar fin. Las paredes y precipicios aparecían súbitamente, porque los enormes robles nos ocultaban el horizonte, permitiéndonos ver sólo algunos metros delante de nosotros.

Ya estábamos próximos a regresar al mar, satisfechos con nuestros hallazgos, cuando casualmente observamos un pequeño riachuelo que pasaba cerca de nuestra tienda y que desaparecía en una caverna oculta por la vegetación y distante a no más de 50 metros de nuestro campamento. Muchas veces habíamos pasado por su lado sin advertirla. Al descubrirla nos pareció algo irrelevante, porque se trataba de una entrada pequeña como otras que habíamos visto antes, y que acababan a poco avanzar hacia adentro. En efecto, avanzamos algunos metros hacia su interior, hasta un punto donde parecía acabar. La curiosidad nos llevó a rebuscar en el fondo, descubriendo una grieta por la que casi era imposible avanzar, a causa de su estrechez. Pero como no distinguíamos claramente su fondo, nos introdujimos reptando, con la cabeza mirando hacia el lado, ya que era imposible ponerla de frente porque no cabía. Hacia el final de la grieta apareció un pozo, igualmente estrecho. Bajándolo con alguna dificultad, dimos con una galería por la que sólo se podía avanzar gateando. Pero para nuestra sorpresa, conforme íbamos metiéndonos en ella, sus dimensiones crecían, al punto de alcanzar un tamaño del orden de los 20 metros de altura por 20 de ancho. Finalmente nos internamos más de 700 metros tierra adentro. La caverna finalizaba en un sifón, siendo una de las más extensas descubiertas en la Patagonia. En ella además encontramos varias estalagmitas, una de ellas especialmente idónea para la reconstrucción de la historia climática de la región, por su tamaño y regularidad en su formación. Este formidable hallazgo nos obligó a retrasar nuestra salida de Madre de Dios. Deseábamos topografiar a lo menos su galería principal. Y así lo hicimos.

Nuestra retirada fue una verdadera evacuación, porque vino a presentarse un terrible temporal, que complicó seriamente nuestra navegación por el seno Barros Luco, expuesto a un oleaje oceánico muy vertical, sobre el que teníamos que surfear. Luego vino un momento especialmente difícil, cuando cruzábamos el canal Trinidad. Hallándonos en la mitad del cruce fuimos sorprendidos por violentos chubascos del oeste, que nos obligaron a luchar tenazmente con un mar de reventazones. En los días siguientes nos vimos obligados a remar extensas jornadas hasta el límite de nuestras fuerzas, porque se levantó un viento norte que no nos daba tregua. Adheridos a la costa acantilada, intentábamos servirnos de la menor saliente, cabo o roca para protegernos en algo de las rachas de viento que nos frenaban, o peor aún, que nos arrastraban hacia atrás si aflojábamos la potencia en nuestras remadas. En una ocasión nos fue imposible superar un cabo en el Paso del Abismo, donde el viento se encajonaba y aceleraba de manera que era imposible avanzar un metro siquiera, aún cuando aplicáramos nuestras mayores energías. Eso nos obligó a detener nuestra navegación hasta el día siguiente. Así, después de seis días de haber dejado el seno Barros Luco, alcanzamos por fin la villa de Puerto Edén. Llevábamos más de tres meses de travesía ininterrumpidos y más de 1700 kilómetros recorridos. Ahora vendría un mes de descanso, para arremeter con la última etapa de la expedición, en la que acontecerían varios de los descubrimientos más asombrosos.

Resistiendo en las tinieblas del Golfo de Penas

Cupquelán era el nombre indígena del fiordo donde nos encontrábamos, ajustando los últimos detalles para zarpar. Como todos los nombres indios en la toponimia de esta región, nadie sabe qué significan. Los Chonos, habitantes primitivos de estas comarcas, desaparecieron hace más de dos centurias, y con ellos su lengua. Hacía un mes que habíamos terminado nuestra travesía anterior, y ahora regresábamos a Patagonia luego de pasar las fiestas de fin de año junto a nuestros seres amados. Hasta este punto habíamos llegado desde puerto Aysén, embarcados en la lancha de la empresa salmonera más autral de esa región, que nos dejó en el muelle de su base en Cupquelán.

Desde aquel punto salimos con Juan Pablo Ortega, mi viejo compañero de travesías, con quién había viajado a isla Wager algunos meses antes, y con la intrépida Ana Bartley, una menuda pero poderosa exploradora entrenada en las lejanas tierras de Alaska. Con una alta presión que nos libraba de todas las habituales rigurosidades del clima Patagónico, navegamos veloces hasta la laguna San Rafael, en cuyo margen oriente agoniza el glaciar más próximo a la línea del ecuador que alcanza el nivel del mar.

Desde la laguna cruzamos por tierra hasta el río Negro, siguiendo una antigua senda indígena, en la que aún es posible apreciar las varas de ciprés puestas en paralelo para arrastrar canoas y botes. Bajando los ríos Negro y San Tadeo hasta su desembocadura de bosques muertos y semisumergidos, y cruzando la gran bahía de San Quintín, llegamos a un istmo de algo más de 100 metros de ancho donde establecimos un campamento base para emprender desde ahí nuestras exploraciones al área norte del Golfo de Penas. Hacia el norte de ese istmo estaban las tranquilas aguas por las que habíamos llegado desde San Rafael, y hacia el sur, bajando una costa acantilada, las violentas y desafiantes rompientes de caleta Sonora, que reventaban como las sucesivas cargas de un ejército. Después de varios intentos, y con nuestras proas penetrando como flechas esos muros de agua, a veces montándolos y ganando nosotros, o a veces zozobrando, aplastados por la rompiente, finalmente alcanzamos los dominios de altamar y el camino a las cavernas que se ocultan en los acantilados de la península Forelius, y que esperaban ser exploradas desde que el arqueólogo francés Joseph Emperaire sugiriera hace más de medio siglo que ahí podían existir rastros de los antiguos canoeros. Saliendo y entrando al mar montados en las rompientes, fuimos escrutando una a una las cavernas de Forelius, sin encontrar ninguna señal de antiguos moradores.

Completando esa búsqueda, pusimos proa al sur, hacia la isla Purcell y sus pequeñas islas satélites, que a la distancia se destacaban como un bastión solitario sobre la inmensidad del margen norte del Golfo de Penas. Cruzando el mar oceánico llegamos a su costa flanqueada por un hervidero de rompientes espumosas y corrientes arremolinadas. Metiéndonos entre el islote Redondo y Purcell, pasamos por debajo de la colonia de cormoranes imperiales más grande que hayamos visto nunca, reunida sobre unos abismos inabordables. Más adelante, después de una lobería, apareció la isla Surania, la más austral de este grupo, al tiempo que varios pingüinos pasaron dando saltos junto a nosotros, en dirección a un promontorio rocoso que en seguida abordamos, montados como jinetes sobre una ola, y desembarcando rápido antes de que una segunda ola nos tragara de vuelta.

Ya en lo alto del promontorio, mientras porteábamos los kayak a lugar seguro, vimos como un grupo de pingüinos desaparecía atemorizado en la espesura del bosque de Surania. Con la cabeza gacha, y con un habilidad notable, se perdían veloces entre los troncos y ramas. Premunidos de videograbadora y máquina de fotos, nos metimos sigilosos en ese bosque misterioso. Avanzando con dificultad entre la maraña de troncos musgosos, de golpe nos encontramos con las miradas curiosas de unos pingüinos que apenas asomaban sus cabezas desde unas pequeñas cuevas cavadas entre las raíces. La escena parecía sacada de algún cuento de duendes y bosques encantados. Nos movíamos despacio. No queríamos perturbarlos. Al poco tiempo se acostumbraron a nosotros y entonces pudimos filmarlos y fotografiarlos muy de cerca. Más adentro en el bosque fueron apareciendo otros ejemplares, agrupados en mayor número. Nuestra fascinación y deseos de continuar explorando aumentaban conforme íbamos penetrando la isla, pero ya se hacía tarde y era imperioso regresar a nuestro campamento en Forelius. La última toma, una última foto, y salimos de regreso a las rocas donde habíamos desembarcado.

Si antes había sido casi una hazaña recalar, ahora un aumento en la violencia de la rompiente y la formación de un terrible hoyo durante la resaca, hacían totalmente imposible nuestro retorno al mar por ese mismo lugar. Entonces tuvimos que tomar los kayak y portearlos a través de la isla hasta la costa opuesta, algo más protegida. Lanzándonos al mar acostados sobre las cubiertas, tal como lo haría un surfista, nos separamos a nado del acantilado y la rompiente, tan rápido como fue posible, y desde ahí nos pusimos a remar a toda máquina hacia la península Forelius. La llegada intempestiva de un poderoso viento de sotavento, que nos apartaba de la costa hacia la que navegábamos, sumado al porteo en Surania, trajo como consecuencia que nos retrasáramos y no alcanzáramos a contar con luz suficiente para desembarcar con seguridad entre los peligrosos escollos, rompientes y acantilados de la costa donde estaba nuestro campamento base. Mientras intentábamos distinguir alguna salida, la oscuridad se hizo total.

Evaluando los peligros de distintas estrategias para alcanzar la costa a oscuras, finalmente decidimos permanecer en el mar hasta el amanecer. Uniendo los kayak con un mosquetón, y con los antebrazos apoyados con firmeza sobre los remos cruzados sobre las cubiertas, dimos forma a una estructura bastante rígida, una especie de catamarán que nos mantenía en segura flotación sobre un mar de olas entrecruzadas, con una ola pequeña y vertical que venía del norte, y otra muy larga, de entre 5 y 10 metros de altura, que era un mar de fondo que venía del lejano oeste.

Para combatir el frío, así mojados he inmóviles como estábamos, nos envolvimos con el techo de nuestra carpa. Como el viento nos apartaba de la costa, para conservar nuestra posición y nos ser arrastrados al océano, cada cierto rato debíamos separar los kayak y navegar hacia el norte.

Al no poder distinguirnos más allá de 5 metros, debíamos ir tocando nuestros silbatos para mantenernos unidos, remando muy cerca uno tras del otro. Mientras navegábamos así era necesario mantener la estabilidad a ciegas, porque no teníamos la posibilidad de ver las olas que nos embestían, en ocasiones muy verticales, lo que puso a prueba toda nuestra habilidad marinera. Para orientarnos mirábamos el perfil de las montañas más altas de Forelius, pero de reojo, porque de lo contrario quedaban en el área ciega de nuestras retinas, volviéndose invisibles. Por increíble que parezca, no faltaron los momentos en que nos quedamos dormidos. Así, mientras los sueños se confundían con la realidad, comenzó a disiparse la penumbra y esa larga noche empezó a llegar a su fin. Entonces pudimos ponderar en toda su magnitud la inmensa marejada sobre la que estábamos, la más grande que hallamos navegado nunca, y que reventaba con una furia implacable sobre la playa de caleta Sonora, cerca del campamento donde Ana todavía dormía placidamente. Metiéndonos detrás de un islote que cortaba el oleaje, superando un poderoso remolino que se formaba tras de él, y surfeando sobre la ola remanente, finalmente pusimos pie en tierra, extenuados, pero ilesos y con todo el equipo indemne. Unas horas mas tarde yacíamos tibios y secos en nuestros confortables sacos de dormir, de los que no saldríamos hasta el día siguiente.

La ruta perdida de los nómadas del mar

Nuestro próximo objetivo consistía en alcanzar el lago Presidente Ríos, lugar donde el historiador Ricardo Vásquez había afirmado que podía existir una de las últimas tribus incomunicadas del mundo, persistiendo así en el imaginario patagónico de la Ciudad de los Césares, o el último El Dorado de América.

En 1945, el vuelo Trimetrogón informó por primera vez al mundo sobre la existencia de ese gran espacio lacustre en el interior de la península de Taitao. Ese mismo año, y por encargo del Gobierno de Chile, el explorador alemán Augusto Grosse realizó un primer reconocimiento oficial del lago, no pudiendo ir más allá de su brazo de desagüe. Cuatro décadas más tarde, ese mismo sector sería visitado por el documentalista Francisco Gedda.

Además de estas dos incursiones documentadas al Presidente Ríos, que por cierto habían dejado poco menos de la totalidad del lago sin explorar, existía aparentemente una tercera, mucho más antigua y que nos hablaba del uso milenario que dieron a sus aguas los canoeros ancestrales de Patagonia. Se trataba del viaje que hizo el ya tantas veces citado John Byron cuando fue rescatado por un grupo de canoeros y llevado desde la isla Wager hasta la colonia española de la isla Chiloé. En sus descripciones de la ruta seguida, llena de detalles, se deja entrever que aquellos nómadas del mar transitaban entre el golfo de Penas y el archipiélago de los Chonos por las tierras interiores de la península de Taitao, siguiendo una ruta que, viniendo desde el sur, consistía en remontar un río, transportar las canoas por tierra hasta un lago, cruzarlo y finalmente descender su río de desagüe hasta el mar, evitando así los peligros de circunnavegar aquella enorme península. Nosotros nos habíamos propuesto hacer esa misma ruta en kayak, procurando demostrar a lo menos su factibilidad.

Así desde caleta Sonora retornamos por las aguas protegidas de la bahía San Quintín hasta el paso Expedición, y desde ahí remontamos el río Mañiguales, alcanzando sin mayores dificultades su curso alto, a partir de donde realizamos un completo reconocimiento de la ruta de acceso al lago, constatando que era mucho más fácil de lo que habían sido nuestras estimaciones más favorables. Cuando terminábamos de portear los últimos equipos, y mientras caminábamos por un lugar que ya habíamos transitado varias veces, sentimos con nuestras pisadas unos troncos enterrados en la turba que parecían estar regularmente dispuestos en paralelo unos respecto de otros. De inmediato nos asaltó la corazonada de que podía tratarse de un arrastradero de botes. Comenzamos a desenterrar uno a uno los troncos, viendo cada vez con mayor claridad lo que en un primer momento se mostraba de manera casi imperceptible. Habíamos descubierto una senda de troncos notoriamente cortados por el hombre, puestos en paralelo a una distancia de entre dos a tres metros, con el objetivo indudable de arrastrar pequeñas embarcaciones desde o hacia el lago Presidente Ríos. En definitiva, habíamos descubierto la ruta perdida de los nómadas del mar, la misma por la que había caminado el joven John Byron hace más de dos siglos, de la mano de aquellos canoeros extintos.

Después de comunicar este formidable hallazgo por nuestra Página de Seguimiento en internet, seguimos adelante por esa ruta milenaria, cruzando el lago y río Presidente Ríos hasta alcanzar la isla Nalcayec, la más austral del archipiélago de los Chonos.

Al día siguiente ya estábamos de regreso en el muelle de Cupquelán, o de regreso a los límites hasta donde había penetrado en Patagonia occidental la voracidad demoledora de la civilización de la que proveníamos, civilización que en su avance desenfrenado nos quiere hacer creer que la tierra es una plataforma inagotable que se extiende sin fin, olvidando que en verdad se trata de una esfera pequeña y finita, un arca azul que flota como un milagro en el universo.
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INCOGNITO PATAGONIA

By Cristian Donoso
Translated by Ana Bartley

This is the story of a journey exploring the hidden domains of West Patagonia, one of the most hostile and unknown regions in the world. Threatened by the carcinogenic predation of the human species, this indomitable land, one of the last untouched bastions on planet Earth, cries out to get worldwide attention for the conservation of its lands and waters under the status of World Biosphere Reserve.

Piecing together the fragments of a famous shipwreck

We were getting ready for our fifth trip to the archipelago of Guayaneco, to search for the exact site where the British frigate HMS Wager shipwrecked in 1741, misfortune that gave birth to one of the most astonishing sagas in the history of navigation, and that between its survivors was John Byron, a 19-year-old midshipman that would soon become commander of the 15th circumnavigation of the planet, and grandfather of the famous poet, Lord Byron.

In 2006 we had already dived down to the last corner of the breakers of the Northeast of Wager Island, one of the largest islands of the archipelago, finding no sign of the ship. This submarine exploration ended dramatically with a furious storm that seized one of our kayaks with everything in it, including our camp and a valuable metal detector. But new clues from files in Seville, Madrid, and London, and a conversation with some indigenous men from Puerto Edén that spoke to us about two cannons that they had seen while they where canoeing in the area of the wreck more than half a century ago, drove us to retake the search on those desolate coasts of West Patagonia.

From Santiago, Chile, we traveled with Juan Pablo Ortega more than 2500 km (1553mi) down to the mouth of the Baker River, which reaches the ocean by opening its path between the two largest continental ice fields in Patagonia, surpassed in size only by those in Antarctica and Greenland.

Traveling on a dangerous highway of rubble and mud that serpents its way between wild and hazy mountains, we finally arrived at the Baker’s delta, where Caleta Tortel is located, a village of 400 inhabitants impregnated with the fragrance of cypresses and that hangs from a crag where no room is left for streets, only for pedestrian crossways.

That is where our journey would begin. But first, we would have to spend some days dealing with the naval bureaucracy that did not want to authorize us to set sail in our kayaks and to navigate in a self-sufficient manner. Having taken care of this first obstacle, that at times seemed to be more troublesome than the worst storm; we rushed anxiously paddling with all our strength in search of the oceanic breakers where the Wager had succumbed.

Our course to the ocean was an extensive and narrow passage of labyrinthine channels with powerful tidal currents and a grand setting of daring precipices full of waterfalls and proud forests attached to the slope. Midway, awaited the Messier channel, a great abyss that runs from north to south, dividing these archipelagos into two sections with very diverse climates, being it noticeably more hostile towards the west.

The sea of freshwater where we were navigating, dyed turquoise from the two rivers with the largest average discharge in Chile, the Baker and Pascua, diluted as we approached the brackish and abysmal waters of the Messier. The furious appearance of the north entrance of this channel, that on other occasions had forced us to wait several days to cross it, now presented itself suspiciously kind.

Distrustful, we entered without losing any time, raving with the memory of the drastic changes that had surprised us before on other extensive crossings, and with the vertical kilometer that separated us from the sea bed and its mysterious predators. Just as we had feared, towards the end of the crossing rose a powerful front wind, forcing us to paddle vigorously to advance meter by meter.

Leaving the Messier behind, we entered a narrow passageway, where we raised our sails and went half surfing half flying over the waves at an impressive speed, holding on to our paddles and soaked in adrenaline, until we struck upon the tens of ghostly islets that announced the entrance to the Fallos channel, last country of the last canoers of the end of the world, and our gate out to the Pacific Ocean. Towards the end of the day, we stayed on a beach of white sands just in front of Alacrán Island, where half a century ago died the man who would later become the last leader of the ancestral inhabitants of these regions, a group of canoeist nomads that were for a long time were considered to be the most primitive humans on the planet.

We finally got out to the Pacific past a narrowing between two islands, crossing long and mountainous waves that hid the horizon as we submerged in their grooves. This experience was quite intimidating and made us feel like a pair of arrogant dots as we peaked on their backs. At dawn, as we were disembarking, a wave caught us in its eddy and pushed us out of its domains. We were over the southeast isthmus of Byron Island. There, we established our base camp and rushed through the jungle and mud to cross the island to its opposite end, in front of Medora Island, site that past canoers had frequently attended for millenniums in search of pyrite to start their fire, as they stroke it against the quartz so abundant in all the channels of Patagonia. This was the mythic island of fire, a tiny crag severely sloped and located in one of the most extreme and exposed zones of the archipelagos. In front of Medora, at the end of the beach, was the place of the cannons where we had been led to by the people of Puerto Edén. The story indicated that time had stuck the cannons to rocks to which they seemed a part of, and that they were only visible during low tide. After a brief search, we returned unsuccessful to our camp. On our way we found a leopard seal, alone, that showed us how far it could swim from its Antarctic home, and what an excellent set of teeth let it occupy the place of one of the most ferocious predators of the sea.

On the next day we set sail from that beach, cutting the waves that followed and elevated us over their walls of water, like a knife. Back at the labyrinth, we decided to explore the east coast of Byron Island, in search of clues of past canoers, the same ones that had rescued Byron and had taken him to the island of Chiloé, the southernmost of European possessions of the 18th century.

Towards the afternoon, we came across a surprising find. Next to the mouth of a river, on top of a beach of peat, we found the ruins of a stone corral that had probably been built by the same rescuers of the Wager’s castaways. John Byron himself had given us some clues about the use this could have had by writing that one of the methods employed by past canoers to catch fish consisted in having their dogs, conveniently trained, hem in the fish at the corner of a pond or lagoon, where the savages would them remove them with no difficulty. This archeological find, unprecedented in this zone of archipelagos, raised such an interest in the scientific community, that little after communicating it in our Page of Pursuit online, a scientific mission was organized to study it in depth.

From that ancient construction, and maybe just like the old Patagonian tribe that rescued Byron had done centuries ago, we crossed to the south of Wager Island coasting it to the north under the wing of its overflowing jungle, in search of what remained of the hull of a wooden ship found a few months before by the Scientific Exploration Society in Dover. Looking at the setting of that find, we found ourselves appalled by the damage perpetrated by this British expedition over such a fragile ecosystem, one of the most untouched in the world that runs as a candidate before UNESCO to become a World Biosphere Reserve. The felling of trees to build protection against the wind and to clean the ground where a very large tent was mounted, in addition to the trash abandoned, was a depressing sight. The fragment was located in the basin of a small river, some 30m (98ft) from the shore, and in it could be appreciated part of the ribs and the skin of a wooden ship. Even though a posterior sample analysis had concluded that they were built with evergreen oak, an endemic species from the north of Europe that dated back to the 18th century, for us its identification as the HMS Wager was not conclusive, given the numerous shipwrecks at that time in those stormy waters. Our goal, therefore, was to find the cannons and the iron ballast, irrefutable proof of the identity of the ruins and the exact site where the shipwreck occurred. To find them, we dived in the coast immediate to the English find, doing a careful sweeping of the seabed that concluded with no success after a long exploration that left us cold and extenuated. We had better luck on the coast, finding other ribs, an old wooden pulley, forged iron nails, and a carved and buried cypress rod, which we believe could have been part of the cross raised in 1766 by the Jesuit José García, during the first official mass given in these latitudes.

Putting and end to this search, but with the intention of retaking it in the future, we paddled south, finishing the circumnavigation of Wager Island and returning to our rhythm of long distance navigation, now with a very different exploratory objective.

The disappearance of a lake in the domains of the “huemul”

From the violent oceanic coast of Guayaneco, we took the East side of the Messier Channel, navigating relentless on that labyrinth in direction to the southwest, with our destination the home of the largest colony of “huemul” (Hippocamelus bisulus) that has been discovered. The “huemul” is a deer endemic to the south cone of South America, declared an endangered species, and the continental valleys to the east of these southern archipelagos are one its last shelters. But that zone had another characteristic that brought our interest upon it. In it a great lake had suddenly disappeared some months before, drawing the attention of the press worldwide. We wanted to explore the north area of this empty basin that until then had only been observed from the air. Following a complex network of channels, where we had some serious problems setting up our camps, we finally reached the overwhelming front of glacier Bernardo, one of the 16 that we would visit during the expedition. Before even reaching the bottom the Bernardo fiord we saw some beige dots moving along the coast. As we approached them we began to see clearly that they were “huemul”, and in large numbers. After disembarking and now very close to them, we realized something else. They were not afraid of us. On the contrary, we were able to get almost close enough to touch them. Being in between these beautiful animals, docile and wild, in a setting of snowy mountains colored in red by the last light of dusk, and with the magnificent Bernardo glacier dominating in the background, was a sublime experience. Something about it made us recall Eden, or perhaps the last fragment of a perfect world that seems to be extinguishing irreversibly.

Farther away from the glacier was the lake that had disappeared. After a brief inspection of the area we saw that it was easier to access it through another fiord, the Témpano, located more to the south. Then came two days of navigation through a furious gale, with snowfalls, hail, and a short bow wave that made or advancing slow and exhausting. At the end of the second day we made it to the front of the Témpano glacier, after a long nocturnal navigation and 15 hours of nonstop paddling. From there, we began an exploration that took us through forests, swamps, and mountains, where there were also “huemul”. Towards the end of the way, we climbed up a moraine and suddenly stumbled upon an immense empty basin with enormous ice floes spread out like stranded ships. It left us appalled, certainly another site that seemed surreal, like taken from another world. Through the cliffs that flanked that gigantic ice container, we found a very fast route that took us to the north side of the extinct lake, an area never visited before. In that place we found a large valley that connected with the Bernardo fiord, thus stating the possibility of the communities of “huemul” in Témpano and Bernardo forming actually one large community. Leaving behind the lost lake and the Témpano fiord, we went south on the Messier channel, and with the help of our sails and a powerful north wind that would soon turn into a terrible storm, we reached the tiny indigenous village of Puerto Edén, where the descendents of the last canoers of West Patagonia live. There, Mario Sepúlveda was waiting for us. With him we would take on an expedition to the Patagonian ice peaks. In 23 days we had covered more than 600km. But, as you will see, this was just the beginning.

The unexplored world behind a dike of ice

Lake Greve and its surroundings had been kept as one of the last great unexplored areas of South America. Contained in a walled granite basin, bordered by a cool jungle on occasions denser than the densest area in the Amazons, and with seven glacial tongues pouring over its waters, between them the largest glacier in South America, Lake Greve seemed for the imagination an inaccessible universe. Our expedition pursued not only to reach its virgin waters, but to cross it from its opposite sides, separated by more than 50km (31mi), something that many thought would be an impossible challenge due to its dense layer of icebergs that formed a very well consolidated ice field, either for its saturation, freezing of intermediate waters, or mainly, from the drive from the wind. To these difficulties must be added the infamous climatic adversity of the region.

Our intention was to carry out the traverse in a completely self-sufficient manner, without any previous deposits of food or gear, or the support of an external vessel. The essential objective was not to intervene with the landscape, by not abandoning equipment nor leaving any kind of trace behind.

We set sail from Puerto Edén with Mario Sepúlveda, and after navigating near 110km (68mi) on the border of the Exmouth promontory, where we were stuck many days waiting for the end of a storm, we remounted our quarter of a ton of gear up to the Caupolicán or Capitán Plateau, in Campos de Hielo Sur (South Ice Fields), an enormous cold plain that elevated over 1400m (4593ft) of altitude from the coast where we had disembarked, in the interior of the Exmouth fiord, and that was the great barrier that we had to overcome in order to reach lake Greve, our main objective of exploration.

In order to be able to remount the plateau from the ocean, we had to go across marshy jungles, and help ourselves with ropes and anchorages, lift our kayaks on a very steep slope of peat and staggered walls, always under the ferocious scourge of the rain or the wind. One time, on the ice plateau, we advanced nearly 40km (25mi) to the north, on an area not extent of danger and hidden crevices, facing a powerful blizzard from the northeast that dragged our kayaks like sleds. We moved through a very dense mist, that confused itself with the white snow, and that made us feel we were traveling in an abstract and homogeneous place, where there was no time or space. It was difficult to keep our direction walking inside that ping pong ball, but guided with our GPS we were able to get to the end of the plateau, where rose the imposing chain of mountains that separated us from Lake Greve, chain that until then had kept free of all human incursion. Here is where our exploration began.

We entered those mountains to a plateau between two peaks, through which we later descended between the cracks of a hanging glacier, with a visibility of less than 20m (66ft). Crossing a ridge and having made the first ascent of a mountain with no name, we hung down a wall of granite covered in snow, of 600m (1969ft) from the surface, very exposed to avalanches. On the descent we successively built terraces with our shovels, where we would secure ourselves and then the kayaks. On the last stretch, an absolutely dark night fell upon us, with snowfalls and very strong winds, in which we were not able to see clearly the direction in which we were heading, and the operations, that did not allow for any mistakes, became particularly difficult to execute.

On the base of the wall we were 500m (1640ft) over Lake Greve, in the cold jungle and on the border of a semi-frozen lagoon, where the ice layer was not thick enough to walk on it, nor thin enough to navigate it. Crossing the bank of that 700m (2296ft) long lagoon with its large rocks and chaos of branches took us almost eight hours of hard work that concluded in various involuntary dives, not at all pleasant. The last stretch to get to the lake consisted on a staggered slope of granite walls, covered in a very compact jungle, on which we had to hang down, passing the kayaks between gigantic oaks that were attached to the vertical granite tangling their roots with the others forming a solid community network of roots that held them all in place.

Passing on the side of one of the arms of the Brüggen Glacier, we finally went back to navigating, but this time sinking our paddles in completely virgin waters. In a spontaneous gesture of victory, we raised our paddles to the sky. We were the first humans to reach this hidden world in the Patagonian Andes.

We began paddling on Greve’s icy waters, pushing ourselves to cross the 50 km (31ft) that separated us from the impressive waterfalls that drain it. Luck allowed us to count on two days with practically no wind, which made navigation much easier. Nevertheless, in some zones, we had to overcome the icy path having to occasionally mount the icebergs. During this navigation we contemplated with ecstasy the seven glaciers that empty out over this immense 240km (149mi) squared ice deposit, seeing some colossal icebergs not at all usual of Patagonia. We also found semi-submerged forests and an unknown population of “huemul”. All of which made of this unreached place one of the most beautiful I had ever seen in my life.

But the hard work did not end here. On the contrary, we still had the most difficult part ahead, which was to cross the Kawashkar valley up to the birth of the river on which we would return to the ocean. That crossing would leave us very clear why the Greve had been kept unexplored. What came next was an extremely hard portaging through the valleys and neighboring mountains, submitted to a tireless rain, through which we advanced on average less than 1km (0.6mi) each day, moving in between a dense and tangled vegetation, sometimes so dense that it would block our way like a wall, and often made us walk various meters over the ground, trying to stabilize ourselves on a chaos of knocked down logs, covered in moss and ferns that made the holes between them invisible. We also had to shift through swamps and on very slippery granite walls, in which’s bases awaited some deadly pools. Having overcome this formidable barrier, we reached a lagoon that had recently formed by the retreat of the Guacolda Glacier. The lagoon was fed by the waters of Lake Greve that reached here through under this glacier in the shape of an underground river. After sailing its labyrinth of icebergs we rushed to the Témpano Fiord on the Kawashkar River, following carefully its hidden rapids. Once in the ocean, we sailed Angostura Inglesa (English Narrowing) against the wind and tide, to return to the tiny wooden dock in Puerto Edén from where we had set sail 43 days earlier.

Journey to the center of the marble glaciers

After quickly recovering some of our lost bodyweight, by the time that we were loading the kayaks with the necessary gear for the next challenge, we set sail from Puerto Edén, heading to the southern archipelagos, this time with the company of the Catalonian Speleologist Roger Rovira. After our incursion in Guayaneco, that now seemed so distant, we would again reach the oceanic coast, only now we would go to one of the most stormy places in the planet, the west coast of the island of Madre de Dios, located over the 50˚ latitude south, known as the “wailing 50s” in nautical slang, for the powerful winds that show up in the area, often over 90 knots.

Our first goal was to reach the mouth of the entrance of the Barros Luco fiord, which opens from the inside of the island of Madre de Dios to the ocean. We knew this would be no easy task. A couple of years before, the Centre-Terre had made seven unsuccessful attempts to enter that fiord from the ocean, using large pneumatic boats with powerful outboard motors. Our strategy would be to reach that fiord following a different route, which we guessed might have been the same that was used by past canoers to access that dangerous oceanic coast. The access of the canoers to that coast had been tested by a French expedition when they discovered a cave with stony paintings in a cape of Madre de Dios that looks to the Pacific, leaving the question open as to how could that site have been reached by such a fragile water-craft as the kawashkar canoe.

Along with that objective we also intended to remount the karst located immediately to the north of the Barros Luco fiord, in an area that had never before received the incursion of any expedition. We hoped to discover caves, photograph them, and survey stalagmites to be used to support the study of past climates in Patagonia.

That way, from Puerto Edén we passed progressively from more stretch and secure channels to ones more open and exposed. Towards the end awaited the famous Trinidad Channel, which we thought would be our greatest difficulty. We were right, but we would have to wait until our return to know its implacable fury. At first, it did not present any major challenge. We followed the south coast, and near the Lamero Fiord, we began to penetrate the marble domains to the heart of Madre de Dios, crossing a complex labyrinth of fiords, on occasions so narrow that they formed tidal currents impossible to paddle, which forced us to disembark and drag the kayaks on the shore. At the end of that passage of very stretch channels and fiords we found a small waterfall. Farther was a lake that was not included in the nautical charts or topographies, having been misinterpreted by cartographers as the continuation of the fiord.

Towards the end of the lake, after dragging our kayaks along a 200m stretch, we reached the depths of Barros Luco. This confirmed our hypothesis about the feasibility of using this route to reach that area. On the next day, we crossed victorious the formidable marble portico formed by the peaks April and Vertical, reaching the west coast of Madre de Dios.

On our return to the inside of the fiord and leaving our base camp, we initiated a difficult ascent to the top of the karst. The compact jungle where it was low and protected, and the strong wind with rain or hail where it was high and open, again put our physical strength and character to the test. Having concreted the first ascent of a peak, we descended through peat and forests down to the karstic virginity, where we set up our high camp. From here, we directed all our explorations to different areas inland. On two trips to the low camp, we carried all the necessary gear, like ropes, spits, and topographic material. During the next days, our intense exploration began to show results. First it was a sump that got lost in a chaos of blocks into the depths of a giant dome; then, a magnificent depression in the shape of a funnel, a chasm or vertical cavern with a great waterfall which we descended with our ropes, but couldn’t explore it entirely due to the fact that we did not have the necessary equipment. Back at our camp we bumped into a “coipo” (Myocastor coypus, a rodent with similar looks to that of a beaver), which we followed to its burrow but could not photograph. The path was a very dense forest, full of marble wells hidden by the vegetation. The stones that we threw in them seemed to never reach an end. The walls and precipices appeared suddenly, and the gigantic oaks hid the horizon from us allowing us to see only a few meters ahead.

We were now very close to returning to the sea, satisfied with our findings, when we incidentally saw a small stream that passed near our tent and disappear between the vegetation at a distance of no more than 50m from our camp. Many times we had gone right by it without having noticing it. At first, we saw it as something irrelevant because it came down to a small entrance, like others that we had seen before, that ended a few steps to the inside. In fact, we proceeded a few meters to its interior, to a point where it seemed to end. Our curiosity led us to look again in the bottom, finding a crack through which it was almost impossible to pass, due to its narrowness. But since we could not distinguish its bottom clearly, we introduced ourselves by creeping with our heads looking to the side, since it was impossible to face to the front because they did not fit. Descending with some difficulty we got to a gallery in which we could only advance by crawling. To our surprise, as we got further inside, the cavern grew larger to the point of reaching 20m (66ft) of height and 20m (66ft) wide. We finally went 700m (2296ft) inbound. The cavern ended in a siphon, being one of the most extensive ever to be discovered in Patagonia. In it we also found stalagmites, one of them ideal for the reconstruction of the climatic history of the region, due to its size and regularity of formation. This formidable find forced us to delay our departure from Madre de Dios. We wished to topograph at least its main gallery, and we did.

Our departure was a true evacuation. A terrible storm came in and seriously complicated our navigation on the Barros Luco fiord, exposed to very vertical waves which we had to surf. Then came a particularly difficult moment, as we crossed the Trinidad Channel; finding ourselves in the middle of the crossing we were surprised by a violent rainstorm that came from the west and forced us to battle with all our strength with a bursting ocean. During the following days we were forced to paddle for long hours to the limit of our strength, due of a relentless north wind. Adhered to the sloped coast, we tried to use any ledge, cape or rock to protect ourselves from the gusts of wind that stopped us, or worse, dragged us back if we loosened our rhythm. On one occasion it became impossible to overcome a cape at Paso del Abismo (Pass of the Abyss), where the wind closed in and accelerated in such a way that it was impossible to move forward a meter, even if we used all our strength; that made us stop our navigation until the following day. That way, after six days from leaving the Barros Luco fiord, we finally reached the village of Puerto Edén. I had spent more than three months on an uninterrupted journey and had covered more than 1700km. I would now rest for a month, to then finish the last stage of the expedition, where many of the most astonishing discoveries would befall.

Withstanding the darkness of the Gulf of Penas

Cupquelán was the native name given to the fiord where we were at, taking care of the last details to set sail. Like all other indigenous names in the toponymy of this region, no one knows what it means. The Chonos, primitive inhabitants of these regions, disappeared more than two centuries ago, and with them also did their tongue. A month had passed since we had finished the second part of the expedition, and now returned to Patagonia after spending the end of the year’s holidays with our loved ones. We arrived here from Puerto Aysén embarking on a boat that left us at the dock of one of the many salmon fisheries of the region, verifying how this industry has submitted those beautiful landscapes to the pestilence of their productive processes, at the same time that the Chilean Government makes ridiculous attempts to promote the development of tourism in that same area.

From Cupquelán we left with Juan Pablo Ortega, mi old expeditionary partner, with whom I had traveled before to Wager Island some months earlier, and with the bold Ana Bartley, a slight but powerful explorer trained in the faraway lands of Alaska. With a high pressure that freed us of the usually grueling Patagonian climate, we paddled to the San Rafael Lagoon, in which’s east margin agonizes the glacier nearest to the Equator that reaches sea level.

From the lagoon, we crossed by land to Río Negro (Black River), following an old native path, in which it is still possible to appreciate cypress logs placed in parallel to drag canoes and boats. Navigating the rivers Negro and San Tadeo down to their mouths of dead semi-submerged forests, and crossing the great bay of San Quintín, we reached an isthmus more than 100m (328ft) wide where we set up our base camp to undertake from there our explorations to the north area of the Gulf of Penas (Gulf of Sorrows). To the north of that isthmus were the calm waters through which we had made it from San Rafael, and to the south, descending a sloped coast, the violent and challenging breakers of Caleta Sonora that broke in like the successive attack of an army. After many attempts, and with our bows penetrating those walls of water like spears, sometimes mounting them and wining the fight ourselves, and sometimes being crushed by the breaker, we finally reached the domains of the open sea and the path to the caves that are hidden in the cliffs of the Forelius peninsula that awaited to be explored ever since the French archeologist, Joseph Emperarire suggested more than half a century ago that traces of the past canoers could possibly be found there. Getting out and entering the sea mounted on the breakers, we examined the caves of Forelius one by one, without finding any sign of past inhabitants.

Having completed this search, we set our bows south, to the island of Purcell and its tiny satellite islands that from far away seemed like a solitary fortress over the immensity of the north margin of the Gulf of Penas. Crossing the open sea we arrived to its coast flanked by a swarm of foamy breakers and twister-like currents.

Entering the islets of Redondo and Purcell, we went under one of the largest colonies of Imperial Cormorants that we had ever seen, gathered over some inaccessible abysses. Later, passing next to a colony of sea lions, appeared the island of Surania, the southernmost of this group, at the same time that various penguins passed jumping next to us, heading to a rocky headland that we instantly boarded, raising ourselves on it mounted like horsemen over the wave, and quickly disembarking before a second wave swallowed us back.

Once at the top of the headland, while we portaged the kayaks to a safe place, we saw how a group of penguins disappeared frightened among the thickness of the Surania forest. With their heads bent down, and with remarkable skill, they quickly got lost between the trunks and branches. Prepared with a film and photo camera, we silently entered into this mysterious forest. Moving with difficulty between a thicket of mossy logs, we suddenly found ourselves with the curious looks of some of the penguins that barely peeped their heads out from their tiny caves carved between the roots. The scene looked like it had been taken out from a story of fairies and enchanted forests. We moved slowly. We didn’t want to disturb them. After not too long they got used to our presence and we were then able to film and photograph them up close. Deeper in the forest we were able to see more individuals grouped in larger numbers. Our fascination and desire to continue exploring increased as we penetrated the island, but it was getting late and it was crucial that we returned to our camp in Forelius. We did one last take and took one last picture and we went back to the rocks to where we had disembarked.

If setting sail had been a challenge before, now an increase in the violence of the breaker and the formation of a terrible hole during the backwash, made our return to the sea on that same place absolutely impossible. We had to take our kayaks and portage them on the island to the opposite coast, somewhat more protected. Throwing ourselves to the sea lying on top of our decks like a surfer would, we left the bluff swimming away from it and the breaker, as quickly as possible, and from there we paddled with all our strength back to Forelius Peninsula. The untimely arrival of a powerful leeward wind that threw us away from the coast to which we were headed, added to the portaging in Surania, brought upon as a consequence our delay and not being able to count on enough light to disembark safely between the dangerous rocks, breakers and cliffs of the coast where our base camp was. While we tried to find a way out, darkness fell upon us.

Evaluating the dangers of different strategies to reach the coast in the dark, we finally decided to remain in the sea until dawn. Putting our kayaks together with a carabiner and with our forearms leaned firmly on the paddles crossed over the decks, we gave form to a quite rigid structure, a species of catamaran that kept us under sure flotation over an ocean of intercrossed waves with a small vertical wave that came from the north, and another very long, between five (16) and 10m (32ft) high, that came from the west.

To fight the cold, wet and immobile as we were, we rapped ourselves with the roof of our tent. Since the wind blew us away from the coast, to keep our position and not be dragged into the ocean every now and then we had to separate the kayaks and paddle north.

Not being able to see further than 5m (16ft), we kept blowing our whistles to remain near, paddling very closely one behind the other. As we navigated this way it was necessary to keep our stability blindly, since we did not have the possibility to see the waves that attacked us, on occasions very vertical, and put to test all our seaman skills. For orientation we would look at the profile of the highest mountains of Forelius, but only a glance, otherwise they would stay at the blind spot of our retinas, becoming invisible. As unbelievable as this may seem, there were moments in which we fell asleep. Confusing dreams with reality, darkness began to dissipate and that long night began to reach its end. Only then were we able to ponder upon the magnitude of the immense waves that we were riding, the largest that we had ever navigated, and that burst with an implacable fury on the beach of Caleta Sonora, near the camp where Ana was still placidly sleeping. Getting behind an islet that cut the waves, overcoming a powerful twister that formed behind it, and surfing over the remaining wave, we finally set foot on land, extenuated, but unharmed and with all of our gear unscathed. A few hours later, we were lying down warm and dry in our comfortable sleeping bags, from which we would not come out until the next day.

The lost route of the nomads of the sea

Our next objective consisted in reaching the lake Presidente Rios, place where the historian Ricardo Vásquez had affirmed one of the last tribes with no communication with the world could still prevail, persisting this way in the imaginary Patagonian of the City of Caesars, or the last El Dorado in America. In 1945, the flight Trimetrogón informed to the world for the first time about the existence of this great space in the inside of the Taitao Peninsula. That same year, and commissioned by the Chilean government, the German explorer Augusto Grosse realized the first official surveying of the lake, without being able to go further from its draining arm. Four decades later, that same sector would be visited by the documentary filmmaker Francisco Gedda. Besides these two documented incursions of Presidente Ríos, that had left little less than the totality of the lake unexplored, a third apparently existed, much older and that talked about the millennial use given to these waters by the ancestral canoers of Patagonia. This comes down to the journey made by the famous John Byron when he was rescued by a group of canoers and taken from Wager Island to the Spanish colony, the island of Chiloé. In his descriptions of the route followed, full of details, he lets us guess that those nomads of the sea transited between the Gulf of Penas and the Archipelago of the Chonos through the inner lands of the Taitao Peninsula, following a route, that coming from the south, consisted in mounting a river, transporting the canoes by land to a lake, crossing it and finally descending the river of drainage down to the sea, avoiding in this way the dangers of circumnavigating that enormous peninsula. We planned to do that same route on our kayaks, to prove that it was at least possible.

We returned from Caleta Sonora through the protected waters of the San Quintín bay to the Expedition pass, and from there we mounted the Mañiguales River, reaching without much difficulty its high course, from where we did a complete assessment of the route of access to the lake, realizing that it was much easier than our most favorable estimations had been. Once we finished portaging the last of the gear, and while we walked on a place that we had transited many times now, with our footsteps we felt logs buried in the mud that seemed to be regularly arranged in parallel ones with the others. We immediately thought that it might have been set to drag canoes. We began to unbury the logs one after another, seeing each time with more clarity what in the first moment had shown itself almost imperceptibly. We had discovered a path of logs notoriously cut down by man, set parallel at a distance between two and three meters (7-10ft), with the unquestionable objective to help drag small embarkations from and to the lake of Presidente Rios. We had definitely discovered the lost route of the nomads of the sea, the same one that the young John Byron had walked on more than two centuries ago, hand in hand with those extinct canoers.

After communicating this formidable finding on our Page of Pursuit online, we continued on that millenary path, crossing the lake and the river of the same name of Presidente Rios until reaching the island of Nalcayec, the southernmost of the Chonos archipelago.

On the next day we were back at the pestilences of Cupquelán and their pitiful tons of dead and rotten salmon, or back at the limits to where the demolishing voracity of civilization from where we came from had penetrated West Patagonia; civilization which in its unrestrained advance wants us to believe that the Earth is an inexhaustible platform that extends endless, forgetting that it really is a tiny blue sphere, finite, a blue ark that floats like a miracle in the universe.

imágenes de la primera etapa de la expedición